Anillamiento de aves urbanas en Varsovia

Mi pequeño estudio sobre movimientos de aves urbanas en la capital polaca sigue avanzando en el parque de Łazienki, y a principios de este mes he podido anillar algunos días aprovechando unas temperaturas inmejorables. En 3 jornadas he capturado 60 aves pertenecientes a 8 especies diferentes.

peti

trepador

Como precaución añadida a tener en cuenta durante una jornada de anillamiento (pronóstico de lluvia, gatos, colocación de las redes según el viento o el paso de la gente), debo añadir a partir de ahora los zorros, desde que este individuo se acercó a las redes.

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El carbonero común (Parus major) sigue siendo la especie más capturada (35), seguida del herrerillo común (14). Seis de los carboneros capturados ya estaban anillados: 4 de ellos en 2012, y 2 el pasado mes de abril. De los herrerillos comunes también ha habido recapturas: uno de 2012, dos anillados en abril en el mismo parque, y uno anillado por otro anillador en el mismo parque en marzo de este año. Disponemos de estos datos de una forma rápida gracias a la aplicación online que pone a disposición de los anilladores el sistema de gestión de esta actividad en Polonia, y gracias, sobre todo, a la rapidez con la que se pasan los datos semana a semana.

Control

Otras especies muy interesantes se han capturado en menor número: trepador azul (4, uno de ellos anillado en abril), pico mediano (recaptura de abril), petirrojo (2), paloma torcaz (1), arrendajo (1), y grajilla (2).

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Trucos para el datado de Trepadores azules (Sitta europaea)

La mayor parte de la bibliografía no ofrece respuestas demasiado claras para diferenciar jóvenes de adultos de Sitta europaea, al tiempo que algunos autores como Svensson afirman no encontrar diferencias siginificativas en el plumaje de ambas edades en la especie. Sin embargo, sí es posible datar a muchos de ellos con fiabilidad si atendemos a algunas diferencias concretas que pueden aplicarse en realidad a la mayoría de paseriformes.

Durante una semana de anillamiento en Polonia a principios de Septiembre, he podido capturar varios individuos jóvenes y adultos de S. europaea y comprobar en las caracterísitcas de su plumaje algunos de estos rasgos.

La muda parcial

Los individuos jóvenes realizan una muda parcial que incluye plumas del cuerpo, pequeñas y medianas coberteras, la gran cobertora más interna, y ocasionalmente alguna terciaria, como vemos en el croquis propuesto por Blasco-Zumeta.

 croquis

No conviene perder el tiempo en diferenciar la primera gran cobertera de las demás, y, muchas veces, tampoco en descifrar si el tono de las terciarias difiere entre sí o con las secundarias para advertir una muda parcial. Podemos fijarnos más bien en el contraste entre grandes y medianas coberteras, que debe existir, o mejor aún, en las propias medianas coberteras. He podido observar  que algunos ejemplares jóvenes dejan retenidas, en el mar de azul plumizo que forman las pequeñas coberteras, una, dos o tres de estas plumitas que saltan a la vista si uno se fija con detenimiento.

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Las barras de crecimiento

La formación de la pluma se lleva a cabo utilizando como materia prima las proteínas y otros elementos que un ave ingiere con la dieta, y éstos pueden escasear dependiendo de múltiples factores. Por ello, si durante la formación de la pluma la alimentación no es equilibrada, aparecen zonas de diferente densidad en la pluma, correspondiendo a la cantidad de materia prima con la que fueron formadas. Dado que el crecimiento es relativamente rápido y unidireccional, las carencias alimenticias se manifiestan como barras habitualmente finas, menos densamente pigmentadas que el resto de la pluma. Todas las edades del ave son susceptibles de presentar barras de crecimiento, pero en los adultos la formación de una pluma está desfasada en el tiempo con la siguiente, porque no pierden todas las plumas a la vez (las anátidas sí, pero hablamos aquí de paseriformes). Las barras de crecimiento de un adulto, si aparecen, están desordenadas y siguen un patrón desfasado de unas respecto a otras. En los pollitos que se desarrollan en el nido, el crecimiento de las plumas es simultáneo y rápido, y una o barras varias de crecimiento aparecerán continuas, seguidas. Esto es lo que pude ver en alguno de los jóvenes trepadores azules cuyo datado era en principio difícil.

ala1Detalle de las barras de crecimiento en el ala derecha de un Trepador azul (Sitta europaea) juvenil

 

Desgaste del plumaje

Dado que los adultos sí mudan las plumas de vuelo y los jóvens del año no, cuando avanza el otoño estas plumas muestran una abrasión en la zona terminal muy distinta en unos y en otros. Un individuo joven forma además estas plumas de forma rápida, con menos recursos, y en general desarrolla un plumaje de peor calidad que el adulto. Todos estos factores desembocan en que ese desgaste es más notable en otoño en un joven que en un adulto, y nos puede servir también como cirterio adicional para el datado.

Terminó la reproducción: comienza la migración

Se dice que el máximo número de aves en el Hemisferio Norte se alcanza ahora, una vez que la mayoría de las parejas reproductoras han dejado descendencia, y aún no ha habido un número significativo de bajas entre los jóvenes. Las poblaciones están ahora multiplicadas gracias a la estación reproductora de los últimos meses.

Sin embargo, empieza ahora un periodo crítico que acabará con la vida de muchas aves: la migración a las áreas de invernada o, en su lugar, la dispersión juvenil en aves que no migran. Después, un nuevo mazazo, el invierno, al que seguirá una nueva migración prenupcial de febrero a abril, que mermará las poblaciones de nuevo y entonces éstas necesitarán de un nuevo periodo reproductor para estabilizarse. Un ciclo anual en nuestras latitudes que muchas especies siguen con rigor desde tiempos remotos. Para todo hay excepciones, y una muy curiosa la protagoniza el Piquituerto común, que puede criar en pleno invierno aprovechando la oferta de frutos que presentan por entonces algunos alerces y abetos.

La muda de los carriceros y otros migrantes de larga distancia

Una vez concluida la reproducción, las aves mudan el plumaje, y esto usualmente sucede en la zona donde se ha llevado a cabo la cría. Sin embargo, de los 4 tipos básicos de muda que se han descrito (en base a su duración y a la extensión de plumas a las que afectan) uno de ellos se caracteriza porque tiene lugar en las áreas de invernada.

Normalmente las aves tardan un poco en bajar al sur tras reproducirse, entre otras cosas porque deben mudar. Sin embargo, determinadas especies mudan el plumaje cuando han llegado al lugar donde han pasado el invierno. Los carriceros, carricerines, la mayoría de mosquiteros, los zarceros, hirundínidos (golondrinas), vencejos, algunos alcaudones, y algunas especies sueltas como la oropéndola, el papamoscas gris o el escribano cabecinegro, realizan este tipo de muda. Por ello, para estas especies la migración ya ha comenzado hace varias semanas, y ya podemos recuperar individuos que se han reproducido (o que han nacido) en Francia, Alemania, Polonia, o países incluso más norteños de nuestro continente.

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Dos buenos ejemplos los ilustran estas dos imágenes. Esta misma semana hemos podido recuperar en el grupo Álula de Madrid un carricero común anillado en Francia, aún no sabemos cuando. Siendo un adulto, lo más probable es que se trate de un individuo que se haya reproducido en el país vecino este año, y ya esté camino del continente africano para pasar el invierno. El otro caso, del grupo francés Acrola, retrata el viaje de un carricerín cejudo anillado en Polonia esta primavera recién salido del nido, y recuperado hace escasas horas en Francia. Una recaptura tan evidente pone de manifiesto la migración que esta especie lleva a cabo nada más reproducirse.

¿Cómo conocemos en estos casos la edad del ave que no ha sido anillada anteriormente?

Como hemos dicho, estas especies mudan todo su plumaje (muda completa) en sus áreas de invernada, algo que hacen tanto jóvenes como adultos. En este caso, debemos fijarnos en el grado de desgaste de las plumas de vuelo. Un individuo del año, presenta ahora un plumaje casi completamente nuevo, a pesar de que haya viajado desde ciertas latitudes norteñas, en contraste con el desgastadísimo plumaje de un adulto que lleva con las mismas plumas desde el invierno anterior. Estas diferencias suelen ser evidentes en estas especies.

Cuando vuelven de África, allá por el mes de marzo, jóvenes y adultos tienen el plumaje mudado completamente, y entonces somos incapaces de saber de si un individuo no anillado nació el año pasado o muchos años atrás. Habrá que esperar a la reproducción para poder diferenciar en la población a individuos jóvenes del nuevo año, o adultos (considerando como adulto a aquel individuo que no haya nacido el presente año – edad 4 del código Euring).

Este enrevesado juego de palabras es más sencillo de lo que parece y va muy ligado al conocimiento de la muda en las diferentes especies de aves. Sirva este artículo para familiarizarse al menos con un tipo de muda quizá menos frecuente que otras, pero muy interesante y cuyos protagonistas circulan ya por nuestras latitudes.

Mudas atípicas: Las excepciones que confirman la regla.

Es curioso que al tratar con diferentes poblaciones de una misma especie animal, se observa cómo un cierto porcentaje de individuos, probablemente no significativo, da la espalda al patrón general descrito para su especie en alguno de los procesos que la bibliografía se ha encargado de describir.

La muda de las aves silvestres es uno de estos procesos que se han sistematizado y ordenado, de manera que podamos entender lo que se sucede en cada especie. Es sabido, en este contexto, que en muchas especies los individuos jóvenes del año realizan en verano una muda parcial, que no incluye plumas de vuelo, mientras que los adultos mudan todas las plumas, incluyendo primarias y secundarias. Es el caso del mirlo común (Turdus merula).

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Contra la regla general, he podido anillar un joven mirlo común experimentando en su primer año de vida una muda completa, que comienza según el patrón básico que seguiría cualquier adulto que ya haya cumplido un año.

En la imagen, las flechas verdes señalan las plumas nuevas o en crecimiento, según el patrón de dentro hacia fuera que sigue la mayoría de paseriformes europeos. También se ha rodeado en verde una zona de plumas corporales ya mudadas en el obispillo y la espalda, de color gris ceniza. En rojo, primarias, secundarias y terciarias sin mudar que se conservan desde que el individuo salió del nido.

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Lo primero que debemos comprobar en estos casos es si la muda es simétrica; es decir, si se está produciendo igual en el otro ala. De no ser así, el crecimiento de plumas nuevas podría deberse a que el individuo haya sufrido una pérdida puntual de plumas por accidente. Dado que para el vuelo son fundamentales, nuevas plumas reemplazan pronto a las que se han perdido. No era este el caso, y sólo sabremos si el inicio de esta muda se llega a completar si volvemos a recapturar al individuo antes de la siguiente muda.

Anillando una colonia de aviones comunes (Delichon urbicum)

Los aviones comunes que crían en España, abandonan pronto este territorio para emprender el camino de vuelta a África. A partir de agosto, primero los jóvenes y después los adultos, empiezan a migrar hacia el sur para alcanzar el continente africano donde pasarán el invierno.

Antes de que eso sucediera, quería anillar algunos ejemplares de una pequeña colonia establecida en Pozuelo de Alarcón. De momento, he podido capturar y anillar 16 ejemplares de la especie. La diferenciación de jóvenes y adultos es sencilla, basándose en tres criterios principalmente.

delurb[Macho adulto]

Los adultos, tanto los machos como las hembras, exhiben un brillante color azul en espalda y píleo, y los machos presentan un color blanco puro en la garganta y obispillo que algunas hembras también pueden tener.

Mucho más específicos son los otros dos rasgos. Los juveniles del año tienen la base de la mandíbula inferior amarillenta (flecha morada), y presentan una banda terminal blanca de más de un mm en las terciarias (felchas rojas), lo cuál resulta evidente en una vista cenital (flechas verdes). Ocurre algo muy similar en los Papamoscas cerrojillos (Ficedula hypoleuca) que nos visitarán dentro de un mes procedentes del norte de Europa.

deljuvcendelurb[Juvenil] En un adulto estos caracteres faltan; el blanco que bordea las terciarias se ha desgastado y está ausente (flechas amarillas), y el pico es uniformemente negro. Con el ave en mano nos daremos cuenta además que las puntas de las primarias están desgastadas, lo que contrasta con el plumaje nuevo de un pollo del año.

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En defnitiva, 16 individuos anillados, con una proporción preocupante de adultos sobre juveniles (70%). Lo lógico es que fuera al revés, pero parece confirmarse lo que viene sucediendo en otros estudios con especies similares, según los cuáles parece que este año no ha sido muy numerosa la descendencia de hirundínidos. En algunos días espero poder repetir el muestreo y obtener algunos datos que mejoren esta perspectiva…

Nueva jornada de anillamiento en Madrid

Pese al calor y al escaso movimiento de aves en este período entre el final de la reproducción y el inicio de la migración postnupcial, algunos enclaves concentran un buen número de aves. Es el caso de este carrizal de soto de ribera, donde hemos podido capturar para anillamiento científico 19 ejemplares de 8 especies en poco más de 3 horas con una sola red de 12 metros.

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Sin duda, lo más interesante de estas semanas está en la muda postjuvenil y postnupcial en la que casi todas las aves capturadas se encuentran inmersas. Además, una gran proporción de individuos son jóvenes del año, lo que nos da en muchos casos la posibilidad de analizar plumajes que no son comunes durante el resto del año.

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El petirrojo de la imagen anterior tendrá que realizar una muda postjuvenil parcial en las próximas semanas tras la cuál se asemejará mucho a sus padres. Del mismo modo, los ruiseñores comunes jóvenes, con un moteado muy similar, ya han realizado esta muda y son ahora muy similares a los adultos.

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En total, en 3h40min, 1 red x 12m

Picus viridis 2

Oriolus oriolus 1

Carduelis chloris 9

Luscinia megarhynchos 2

Erithacus rubecula 1

Serinus serinus 2

Acrocephalus scirpaceus 1

Sylvia atricapilla 1

¡Un Zarcero común en Pozuelo!

No es la especie más rara del mundo, no, pero a mí me sigue emocionando ver cómo especies que no crían en un lugar, y que ciertamente no se ven en muchos meses y años, atraviesan una zona nueva en su paso migratorio donde normalmente nunca están.

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Después de 15 años sin ver a esta especie por aquí, arranca un joven zarcero común (Hippolais polyglotta) su periplo migratorio hacia el sur, antes que sus padres y siguiendo órdenes de la genética. No sabemos con certeza en qué medida la dispersión juvenil explica estos movimientos o si son ya verdaderas migraciones, lo que sí es cierto es que los jóvenes bajan más pronto y de manera más torpe y pausada, y que el anillamiento juega un papel fundamental en el estudio de estos viajes.

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Así, y con cierta incertidumbre, libero a este primer zarcero común del año que ya porta su anilla en busca de un destino en el sur.

La placa incubatriz

Muchas especies de aves desarrollan en su vientre una estructura que ayuda a optimizar la incubación. Se denomina placa incubatriz, y es el resultado de una serie de cambios metabólicos que conducen a una pérdida de plumas que recubren la región ventral del ave, lo cuál precede a un aumento de la irrigación en la zona. Con ello consiguen intimar el contacto con los huevos, de modo que la transferencia de calor es más eficaz, y se optimiza esta tarea. Lógicamente es más frecuente y patente en hembras, aunque los machos de algunas especies también la desarrollan, si bien se dice que nunca llega a ser tan marcada como en las hembras.

Conviene, para no cometer errores en la identificación del sexo, conocer qué especies comparten la tarea incubatoria. Tres buenos ejemplos de especies que se turnan para incubar, son los pájaros moscones (Remiz pendulinus), los estorninos (Sturnus sp) o la curruca capirotada (Sylvia atricapilla).

Dado que lo común es que sea la hembra la que desarrolla placa incubatriz, resulta un carácter de gran utilidad a la hora de sexar individuos sueltos en época de reproducción. Además de su presencia, el anillador debe conocer su grado de desarrollo, que se ha estandarizado en varios niveles. Dicho desarrollo comienza con una progresiva pérdida de las plumas del vientre, a lo que sigue una irrigación masiva y un ligero cambio de color. Durante su máxima irrigación presenta un color rosáceo, y coincide en el tiempo con la incubación de los huevos. Después, la piel se seca dejando un aspecto que va de ligera a intensamente cuarteado, con unas finas arrugas que van desapareciendo al tiempo que las nuevas plumas van creciendo. Una nueva puesta requerirá la repetición del ciclo, y así ocurrirá tantas veces como puestas entren en juego. Expongo aquí los diferentes niveles a los que podemos asignar una placa incubatriz según su grado de desarrollo, con algunas fotografías que he podido recopilar.

0: Sin placa incubatriz

1: Sin plumas ventrales, piel lisa de color rojo oscuro.

2. Irrigación evidente. Algunas arrugas gruesas dispersas y algo de fluido bajo la piel. Color rosa pálido.

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3. Irrigación máxima. Muchas arrugas gruesas y fluido visible. Color rosa pálido.

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Carbonero común (Parus major). 4.5.14

 

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Carbonero común (Parus major), 10.05.14. El color es aún intenso, y las venas están empezado a remitir, al tiempo que las zonas laterales, donde ya hay menos tensión, empiezan a aparecer finas arrugas de perfil amarillento. Para mí sería un grado 3-4, a punto de entrar en el nivel 4.

4: En regresión. Sin fluido y poca irrigación. Aspecto seco, con arrugas finas y resecas.

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Verdecillo (Serinus serinus). 10.5.14. Las arrugas cubren el vientre y el tono rosado intenso se desvanece; la irrigación ya no es patente.

5: Plumas de la parte ventral en crecimiento

9: Estado desconocido

¿Cómo muda un pájaro?

Para contestar a esta pregunta quizá deberíamos preguntarnos primero qué es un pájaro. Cuando hablamos de la muda en Paseriformes, nos referimos a un grupo (orden) de aves que abarca a la mayoría de las ellas con unos rasgos morfológicos y anatómicos característicos. El pájaro que todo el mundo tiene en la cabeza ahora mismo, como un gorrión o un mirlo, es un paseriforme, y reúne ciertas características como la anisodactilia (disposición de los dedos con tres dirigidos hacia delante y el pulgar hacia atrás), la posesión de un órgano especial para el canto (la siringe), su pequeño tamaño (algunos córvidos, también paseriformes, son una excepción) o el nacer ciegos y desnudos (pollos altriciales). Más de la mitad de las aves son paseriformes, pero no lo son las rapaces, los patos, las gaviotas, las cigüeñas o las aves limícolas que vemos en las playas correteando por la arena.

El fenómeno de la muda explicado para paseriformes sirve para comprender la muda en este extenso grupo, pero además es a veces extrapolable a ciertas especies o grupos de especies no paseriformes, por lo que proporciona un conocimiento ciertamente global del desarrollo y del significado del proceso de la muda en cualquier ave. Aunque el proceso de muda de un pato es bien distinto al de un mirlo, la finalidad es la misma y no es otra que la de sutituir las plumas viejas y desgastadas por otras nuevas. Secundariamente, la pluma sustituida puede además cumplir una función sexual, social o de supervivencia, y funcionalmente deben siempre estar en el mejor estado posible.

Como era de esperar, antes de comprender cómo funciona la muda de un ave es preciso familiarizarse con algunos conceptos relativos a su anatomía o a la nomenclatura de la muda. Comúnmente hablaremos de plumas corporales en contraposición a las plumas de vuelo. Las plumas de vuelo son las plumas alargadas del ala que sirven para propulsar y estabilizar el vuelo, y las plumas de la cola. Las plumas del cuerpo, son todas esas pequeñas y variadas plumillas de estructura más fina y de menor longitud, que cubren al animal con una función aislante antes que voladora. En el estudio del ave en mano, el ala desplegada nos puede dar gran cantidad de información a cerca de la muda, y es básico conocer los grupos de pluma que presenta.

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Las rémiges primarias y secundarias (en ocre y azul) forman las plumas de vuelo del ala. Por extensión, se les llama terciarias a las tres plumas secundarias más internas, señaladas en rojo en la figura. Anatómicamente no son distintas de las secundarias, pero algunas especies mudan una o varias de estas plumas en la muda parcial, de modo que es útil separarlas conceptualmente del resto de secundarias, que habitualmente no se ven implicadas en una muda parcial.

Llamamos muda completa a aquella que involucra a todas las plumas del ave, tanto las rémiges primarias, rémiges secundarias, plumas de la cola (rectrices) y plumas corporales. En una muda parcial por tanto, sólo se cambiarán parte de las plumas, habitualmente sólo plumas del cuerpo.

La muda postjuvenil es la primera que experimenta un ave tras abandonar el nido. Puede ser completa, o parcial, según las especies.

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La muda parcial que está llevando a cabo este joven carbonero garrapinos (Parus ater) a mediados del mes de julio de 2014, ya ha afectado a la mayoría de las cobertoras pequeñas del hombro. Nótese el color azulado en la periferia de estas plumas, con un intenso tono negruzco en el centro. Esta pigmentación y densidad del propio material de la pluma es más cara energéticamente, y ha requerido más tiempo para formarse. Es apreciable la diferencia con el resto de plumas del ala, marronáceas, casi sin pigmentar y de mala calidad, que se formaron en el nido. Tal y como refleja el esquema propuesto por Blasco-Zumeta, la muda parcial de este individuo afectará a las cobertoras medianas y pequeñas, y a algunas o todas las cobertoras mayores, además de alguna pluma del álula o terciaria en algunos ejemplares. Las primarias y secundarias no serán mudadas, y tampoco las cobetoras primarias, hasta la primera muda completa de este individuo, allá por el verano de 2015. Hasta entonces, podemos datar a este individuo como “nacido en 2014”, es decir, un código Euring 3 hoy, y un código 5 desde el 1 de enero de 2015 hasta que su primera muda completa le diluya entre el resto de adultos de la población.

La muda postnupcial es la muda que tiene lugar tras la época de cría. Como en nuestra región biogeográfica las aves suelen criar de febrero/marzo a julio/agosto, la muda postnupcial tiene lugar en verano, aunque puede darse según las circunstancias tan pronto como a finales de primavera o tan tarde como a principios de otoño.

Muda prenupcial: algunas especies experimentan una muda antes de la época de cría. Puede darse en invierno, o en primavera antes de criar.

Es importante comprender que el fenómeno de la muda supone para el ave un coste energético alto. Por ello, no va a coincidir en el tiempo con otros eventos que demanden una alta cantidad de energía, como son la reproducción y la migración. Las mudas acaban denominándose pre- y postnupcial precisamente porque durante la cría, el ave no muda. Tampoco muda mientras migra, de modo que estos periodos van a marcar el inicio, el final y las posibles interrupciones de la muda, como veremos más adelante.

Aunque podríamos detenernos en cientos de aspectos más acerca de la terminología  del plumaje y las características de la muda (en qué orden se tiran las plumas, cuántas plumas hay de cada tipo en el ala, cómo se muda la cola…) pienso que con estos términos estamos preparados para entender perfectamente los 4 tipos básicos de muda que suceden en la naturaleza. Sólo señalar que los paseriformes mudan secuencial y simétricamente, esto es, tiran una pluma y cuando la nueva ha crecido un poco, tiran la siguiente, de modo que nunca se quedan mancas, como sí ocurre en los patos; simétrica, porque lo que sucede en un ala, sucede también por regla general simultáneamente en el ala opuesta.

Existen 4 estrategias o pautas de muda, cada una de las cuáles afecta a un grupo de especies. Cada especie sigue su patrón, y, aunque existen excepciones poco frecuentes relacionadas con la latitud, el individuo, la disponibilidad de alimento… estos patrones se cumplen en aves salvajes y es muy importante conocerlos, ya que gracias a ello podemos saber en qué momento vital se encuentra el ave que hemos capturado, y podemos asignarle una edad como veremos más adelante. Numeraremos cada estrategia para facilitar el referirnos a ellas cuando sea necesario.

Tipo 1: muda postjuvenil completa, y muda postnupcial completa. Tanto los pollitos que nacieron en primavera, como sus padres que les criaron y que nacieron la anterior o hace unos años, experimentan una muda completa en verano que afecta a todo el plumaje (muda completa). Es decir, una vez que esta muda concluye, las aves de unos meses de edad y las aves adultas son idénticas en plumaje. El tamaño tampoco es diferenciable del de un adulto, de modo que a menudo (casi siempre) es imposible distinguir la edad de estas aves. Rescatamos el cuadro de códigos de edad y vemos que entonces todos los individuos de estas especies serían ahora datados como “2”. Mudan así por ejemplo los estorninos, los gorriones o las alondras. Obviamente, aunque sean datados como “2”, el 1 de enero del próximo año pasarían a ser “4”, ya que por lógica todos los pájaros nacieron, como mínimo, el año anterior.

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Aunque por el plumaje no podamos distinguir la edad del ave, la pneumatización craneal puede servirnos para ello. El cráneo de las aves, igual que el de los bebés, tarda un tiempo en sellarse completamente en la zona superior. Retirando las plumas con leves soplidos y con los dedos, podemos ver aún las capas sin sellar en algunos jóvenes, aún cuando el plumaje haya sido mudado por completo. Así, podríamos distinguir un ave nacida en el año (edad 3) de un ave que pudo hacerlo tanto este como cualquiera de los anteriores (edad 4), afinando más en su datado. El estudio de esta característica requiere mucha experiencia, y es preciso conocer hasta qué edad pneumatizan los jóvenes de cada especie, según los nuevos estudios que se van publicando.

Los estorninos jóvenes también pueden ser diferenciados de los adultos por ciertas características muy específicas de algunas plumas, ya que aunque muden todas las plumas, las nuevas presentan algunos detalles diferentes que las de el adulto, pero esto es una excepción.

Tipo 2: Muda postjuvenil parcial, muda postnupcial completa. Es el tipo de muda que porcentualmente afecta a más especies: los jóvenes nacidos en el año mudan algunas plumas del cuerpo, reteniendo otras de las que desarrollaron en el nido. No tiran ninguna pluma de vuelo, ni generalmente de la cola. Sus padres, en cambio, mudan todas las plumas del cuerpo y de vuelo. Mudan así los mirlos, los carboneros, los córvidos, o los verderones, hasta un total de 65 especies.

Tipo 3: Muda postjuvenil parcial y muda postnupcial completa, acompañadas de una muda prenupcial que ocurre en invierno o en primavera. Las currucas o las lavanderas son un ejemplo de este tipo de muda.

Tipo 4: Muda completa en el área de invernada, precedida en algunas especies de una muda parcial (postjuvenil o postnupcial). Las golondrinas o las oropéndolas mudan así.

Comienza ahora un periodo muy interesante de anillamientos, en el que pueden capturarse aves de todos los grupos y edades, con mudas a medio terminar, o iniciándose. Recordemos que el datado de las aves es una herramienta fundamental en el anillamiento científico, ya que el análisis de este y otros datos nos puede ayudar a comprender cómo migran las aves en función de la edad, además de los datos de longevidad que recientemente se están descubriendo.

Empieza la muda postjuvenil

La gran mayoría de las aves mudan parcial o totalmente el plumaje con el que salen del nido, unas semanas después de abandonarlo. Éste plumaje es de mala calidad porque se formó rápidamente, y algunas o todas las plumas son sustituidas por otras nuevas. Si cambian todas las plumas de su cuerpo, como es el caso de los gorriones, en otoño nos será ya imposible diferenciar un ave adulta de un ave joven nacida este año.

Sin embargo, por lo general son sólo algunas plumas las que se mudan, de modo que al estudiar al ave en mano, serán distinguibles dos generaciones de plumas y por ello podemos diferenciar a estos individuos de los adultos de más de un año de edad. En general, las aves que experimentan una muda parcial postjuvenil en el primer verano de vida, experimentarán una muda total al año siguiente, que ya no se llama postjuvenil sino postnupcial, haciendo referencia a que se produce después de la primera reproducción del individuo. Algunas especies no crían al cumplir un año de vida (la grajilla, por ejemplo) pero incluso en ellas la primera muda completa tiene lugar tras el segundo verano de vida.

Como ejemplo interesante, he podido capturar esta semana algunos mirlos que no cuentan con más de 5 meses de vida, y que ya empiezan a mudar algunas plumas. La muda postjuvenil parcial no incluye por lo general plumas de vuelo (primarias, secundarias y terciarias del ala) y en muchas especies tampoco de la cola, sino que afecta solamente a algunas plumas del cuerpo.

Cuerpo Flanco

Como vemos, en los flancos y en otras partes del cuerpo ya empiezan a desarrollarse otras plumas, más fuertes y pigmentadas, que asemejarán a este individuo a un adulto dentro de unas semanas.

Cola

Aunque la determinación de la edad de este individuo resulta evidente porque aún la mayoría de su plumaje es juvenil, y podemos asignarle un código de edad Euring 3 (ave nacida este año), dentro de poco el ave parecerá adulta externamente. Al estudiarla en mano, sin embargo, veremos que algunas plumas permanecen retenidas del plumaje juvenil, mientras que otras son nuevas. En la imagen, vemos las plumas supracobertoras caudales, que serán reemplazadas en su totalidad en esta muda parcial pero que ahora, en este estado intermedio, nos dejan diferenciar las plumas de pollito antiguas de color marrón desgastado ( flecha azul), de las nuevas, más negras, brillantes y densamente pigmentadas (flecha roja).

Al final de verano capturaremos individuos con la muda postjuvenil parcial terminada, en la que será muy interesante observar estos límites de muda que nos permiten datar con cierta precisión al individuo. Hasta entonces, el anillador en formación puede repasar los códigos de edad Euring utilizados para datar aves:

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