La muda postnupcial está a punto de terminar

La mayoría de las aves adaptan su ciclo de muda anual a la reproducción, comenzando la muda una vez que han terminado de reproducirse. La reproducción, la migración y la propia muda, son quizá los tres momentos que más energía demandan al ave a lo largo de un año. Por lo tanto ninguno de ellos coinciden en el tiempo. De esta manera, las aves migratorias pueden mudar tan pronto terminan de reproducirse para viajar con un plumaje nuevo, o hacerlo en sus cuarteles de invierno. Otra importante proporción de especies suspende la muda iniciada antes de migrar para concluirla en los cuarteles de invierno. Es imprescindible para el anillador conocer estas estrategias para poder datar correctamente a un individuo.

jovenc

Este joven nacido durante el año 2015 presenta características únicas que lo diferencian de los adultos. Entre ellas, el rojo de la cabeza está ausente, y como vemos ya está empezando a formarse en la parte anterior del píleo. Externamente, en pocos días será casi indistinguible de sus padres. Sólo examinando su plumaje en mano podríamos advertir que se trata de un joven de pocas semanas de vida.

Durante estos meses previos a la temporada fría en la que la migración está en auge, las aves sedentarias que no emplean su tiempo en migrar, pueden mudar su plumaje porque no van a realizar largos desplazamientos. Es el caso del jilguero (Carduelis carduelis), cuyos adultos realizan una muda completa (incluye las plumas de vuelo).

adulto

En el ejemplar de la imagen, vemos que falta una primaria externa por tirar (la décima primaria es vestigial y probablemente ya la haya tirado), y también faltan algunas secundarias por tirar. Las terciarias, que se mudan a parte, ya son nuevas. Todos los paseriformes europeos, con la excepción del papamoscas gris (Muscicapa striata), mudan sus plumas de vuelo de dentro hacia fuera, de forma simétrica en ambas alas y comenzando por la primaria más interna, situada en el centro del ala.

Es muy común – como sucede en el jilguero – que los jóvenes del año sólo muden en su primer verano las plumas corporales y no las de vuelo, por lo que un joven del año presentará al final del verano un cierto desgaste en la punta de las plumas que no presenta el adulto.

joven

Evidentemente, el ligerísimo desgaste de una pluma de joven que lleva en el ala solo algunas semanas, no es comparable a la abrasión que exhibe una pluma de adulto que se lleva utilizando un año entero. Por ello suelen resultar muy evidentes las diferencias entre un adulto que aún no ha comenzado a mudar y un joven que ya ha salido del nido, si bien estas diferencias suelen acompañarse de otras más evidentes que, en suma, facilitan el datado del ave. Más adelante discutiremos la importancia que tiene para el anillador el datado de las aves anilladas, ya que la proporción de edades y la forma en que éstas oscilan a lo largo del ciclo anual es un dato de gran importancia para estimar la calidad de las poblaciones.

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