¿Cómo muda el plumaje un gorrión común?

El gorrión común (Passer domesticus), es el paseriforme más común de nuestras ciudades, aún con sus poblaciones en alarmante declive, tal y como se han hecho eco ya varios medios de comunicación.

Sin embargo, para muchos es todavía un gran desconocido. Recordemos que machos y hembras son fácilmente distinguibles externamente dado su dimorfismo sexual.

macho hembra

El macho (izquierda) tiene el mentón, garganta y pecho negros, una máscara negra entre los ojos y la base del pico, y los lados de la cabeza rojizos, color que se extiende también por las alas de forma más vistosa que en las hembras (derecha), cuya garganta y pecho son de un color ante-oscuro. Los juveniles no se pueden sexar antes de comenzar la muda, y son muy similares a las hembras adultas.

Todos los gorriones, jóvenes y adultos, mudan todas las plumas (muda completa que incluye plumas del cuerpo y las de vuelo) en la segunda mitad del verano. Esto no es lo más habitual en paseriformes, ya que la mayoría de las aves jóvenes sólo realizan una muda parcial, aguantando un año con las plumas que crearon en el nido. Los gorriones, y por ejemplo también los estorninos, mudan todas las plumas, de modo que durante el invierno no es posible distinguir un ejemplar joven de un adulto.

¿Cómo adquieren el vistoso plumaje nupcial en primavera, si no vuelven a mudar hasta el siguiente verano?

Sin embargo, llama la atención que el vistoso babero negro que los machos exhiben en primavera, no es visible ahora, una vez concluida la muda. Algunas especies realizan una puntual muda prenupcial justo antes de primavera, en la que se visten con sus mejores galas antes de comenzar la reproducción. Sin embargo, en el caso de los gorriones éste cambio tiene lugar por desgaste. Las pequeñas plumas negras que visten el pecho de un macho de gorrión común tienen puntas pálidas que ocultan parcialmente el negro brillante. Éstas puntas se van desgastando naturalmente de forma gradual durante el otoño y el invierno, de modo que cuando llega la primavera los machos tienen al descubierto su característico babero negro.

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El carbonero garrapinos, el silbido del otoño

Miles de carboneros garrapinos (Periparus ater) bajan estos días discretamente de los bosques de coníferas del piso oromediterráneo a zonas más bajas y atemperadas, poblando parques y jardines en busca de alimento. Durante el otoño y el invierno, es posible oír el silbido repetitivo y agudo que emite este pequeño párido de 11-12 cm.

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Se trata de un diminuto párido forestal presente en todo el paleártico excepto en Islandia, que se encarama a las ramas de los árboles a menudo en posiciones acrobáticas e imposibles, buscando alimento y permaneciendo absorto a lo que ocurre a su alrededor.

Aunque de lejos es prácticamente imposible saber su edad, el manejo en mano puede darnos pistas si atendemos a la coloración y el diseño de las plumas del ala.

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Los páridos acostumbran a mudar gran parte de las cobertoras mayores en su primer año de vida. Sin embargo, no mudan las cobertoras primarias, por lo que el contraste entre el color marronáceo de éstas y negruzco azulado de aquellas, delata que han llevado a cabo sólo una muda parcial, propia de los jóvenes del año. Los adultos mudan todo el plumaje en su muda postnupcial, por lo que a estas alturas del año todas esas plumas presentan la misma tonalidad oscura y no hay tal contraste. El individuo de la foto, además, ha retenido dos cobertoras mayores externas.

Recordemos que estas plumas retenidas se desarrollan ya en el nido, y son plumas que crecen rápido, con poco pigmento, finas y claramente de peor calidad que las plumas de un adulto. En algunas semanas, éstas débiles plumas y las plumas de vuelo mostrarán un marcado desgaste que no presenta el plumaje del adulto.

La muda postnupcial está a punto de terminar

La mayoría de las aves adaptan su ciclo de muda anual a la reproducción, comenzando la muda una vez que han terminado de reproducirse. La reproducción, la migración y la propia muda, son quizá los tres momentos que más energía demandan al ave a lo largo de un año. Por lo tanto ninguno de ellos coinciden en el tiempo. De esta manera, las aves migratorias pueden mudar tan pronto terminan de reproducirse para viajar con un plumaje nuevo, o hacerlo en sus cuarteles de invierno. Otra importante proporción de especies suspende la muda iniciada antes de migrar para concluirla en los cuarteles de invierno. Es imprescindible para el anillador conocer estas estrategias para poder datar correctamente a un individuo.

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Este joven nacido durante el año 2015 presenta características únicas que lo diferencian de los adultos. Entre ellas, el rojo de la cabeza está ausente, y como vemos ya está empezando a formarse en la parte anterior del píleo. Externamente, en pocos días será casi indistinguible de sus padres. Sólo examinando su plumaje en mano podríamos advertir que se trata de un joven de pocas semanas de vida.

Durante estos meses previos a la temporada fría en la que la migración está en auge, las aves sedentarias que no emplean su tiempo en migrar, pueden mudar su plumaje porque no van a realizar largos desplazamientos. Es el caso del jilguero (Carduelis carduelis), cuyos adultos realizan una muda completa (incluye las plumas de vuelo).

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En el ejemplar de la imagen, vemos que falta una primaria externa por tirar (la décima primaria es vestigial y probablemente ya la haya tirado), y también faltan algunas secundarias por tirar. Las terciarias, que se mudan a parte, ya son nuevas. Todos los paseriformes europeos, con la excepción del papamoscas gris (Muscicapa striata), mudan sus plumas de vuelo de dentro hacia fuera, de forma simétrica en ambas alas y comenzando por la primaria más interna, situada en el centro del ala.

Es muy común – como sucede en el jilguero – que los jóvenes del año sólo muden en su primer verano las plumas corporales y no las de vuelo, por lo que un joven del año presentará al final del verano un cierto desgaste en la punta de las plumas que no presenta el adulto.

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Evidentemente, el ligerísimo desgaste de una pluma de joven que lleva en el ala solo algunas semanas, no es comparable a la abrasión que exhibe una pluma de adulto que se lleva utilizando un año entero. Por ello suelen resultar muy evidentes las diferencias entre un adulto que aún no ha comenzado a mudar y un joven que ya ha salido del nido, si bien estas diferencias suelen acompañarse de otras más evidentes que, en suma, facilitan el datado del ave. Más adelante discutiremos la importancia que tiene para el anillador el datado de las aves anilladas, ya que la proporción de edades y la forma en que éstas oscilan a lo largo del ciclo anual es un dato de gran importancia para estimar la calidad de las poblaciones.

Aves urbanas al alcance de la mano

Este álbum que publica hoy El País, nos descubre cómo una gran cantidad de especies de aves pueden ser vistas fácilmente en nuestros parques y jardines urbanos. Se acerca lentamente la temporada fría, y con ella disminuye la disponibilidad de alimento para muchas aves, con lo que los comederos se presentan como una excelente opción para atraer a una multitud de especies a nuestras ventanas. Ya dedicaremos una entrada a este tema, sin olvidar tener muy en cuenta que la instalación de estos comederos provocan cierta querencia de muchas especies de aves. Significa esto que rellenarlos supone una responsabilidad, porque las aves dejan de explorar otras zonas potencialmente mejores para concentrarse en las zonas de los comederos; si éstos están vacíos en días críticos, podemos poner en peligro sus vidas por un simple descuido. Como decimos, más adelante abordaremos este tema, para saber cómo y dónde colocar comederos para atraer aves en invierno.

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