Espiando a una familia de mirlos: Historia de una pareja anillada

foto1

Pocas veces se dan oportunidades como esta. Una pareja de mirlos (Turdus merula) había decidido ubicar su nido en un lugar accesible de mi jardín, y tuve la suerte de descubrirlo poco antes del comienzo de la puesta. Instalé una webcam muy cerca, para poder seguir el desarrollo de los pollos y analizar algunos datos como la composición y frecuencia de las cebas, comportamiento de los padres con los pollos, posibles depredaciones… El primer huevo estaba puesto el 8 de junio en las primeras horas del día – sobre las 5 am, hora solar – y el segundo, al día siguiente. La mayoría de los paseriformes ponen un huevo cada día y normalmente la incubación comienza con la puesta del penúltimo. De esta forma los pollitos nacen todos casi a la vez y su desarrollo es muy similar, habiendo si acaso uno o dos más pequeños, pero estas diferencias se diluyen pronto. Así, la incubación comenzó el mismo día 9 y se prolongó 13 días, naciendo los pollos el 22 de junio. Un tercer huevo no llegó a eclosionar, algo que es relativamente común en fechas con temperaturas extremas.

Elegí la cámara Logitech C920 por su buena resolución y porque permite corregir varios parámetros mientras se graba, algo de gran utilidad para filmaciones de exterior donde la luz cambia casi cada hora.

Desde el primer día las cebas eran constantes, y los padres se presentaron ante las cámaras con una grata sorpresa: ambos estaban anillados.

imagen nidoLas anillas eran fácilmente legibles:  el macho fue anillado en 2014 y datado como adulto (nació en 2012 o antes), y la hembra, que en la imagen de arriba aparece cebando a un pollo, fue anillada el pasado mes de mayo. Por entonces tenía aún restos de placa de incubación, por lo que ya estaba criando una puesta anterior. Según el datado por el plumaje, nació en 2013 o antes (código edad Euring 6).

HEMBRA Macho

Hembra (izquierda) y macho (derecha) anillados respectivamente el 17/5/15 y el 2/5/14 a pocos metros de donde ahora han decidido instalar su nido.

Las cebas se sucedieron puntualmente cada 15-20 minutos (5-10 en algunos días prolíficos, y menos a menudo al final del desarrollo), y las lombrices fueron las protagonistas indiscutibles. Completaban la dieta las hormigas voladoras, babosas, saltamontes, arañas, y larvas de Tipula, sorprendentemente abundantes al parecer. Hacia el final del desarrollo los padres aportaron frutos de Berberis aquifolium. En esta primera secuencia me llama especialmente la atención la manera que tiene la hembra de atraer la atención de los pollos y estimular la apertura de sus picos con una señal acústica muy concreta, ya que éstos son ciegos y todavía no saben cuándo abrir el pico ni hacia dónde.

Como ya contaré en una nueva entrada más detenidamente, la crianza de estos pollos ha tenido que enfrentarse a un problema fuera de lo habitual, que cualquiera que haya estado en España este año a principios de julio comprenderá: la ola de calor. Los padres han tenido que llevar a cabo una serie de estrategias para minimizar la pérdida de agua en los pollos que creo merecen mención a parte, pero lo más interesante es que estas estrategias son realizadas casi exclusivamente por la hembra. Así, entre otras pautas, la hembra se empapaba de agua, o permanecía sobre los pollos sin tocarlos asegurándoles sombra durante largo rato.

Los pollos fueron creciendo, y como era de esperar tanto el macho como la hembra retiraban siempre los sacos fecales de ambos retoños. Recordemos que los nidos de Turdus merula permanecen limpios durante todo el desarrollo gracias a este comportamiento, algo que no sucede, por ejemplo, en la mayoría de los fringílidos.

Para terminar, dejo una secuencia de la hembra insistiendo en una ceba forzada, ya que uno de los pollos era incapaz de tragar. Poco después de este vídeo, ambos pollos abandonaron el nido con un salto voluntario, y no dirigidos por los padres como sí suele ocurrir en otras especies. El abandono del nido se produjo en días consecutivos alrededor de las 15h (hora solar).

Para terminar, dejo un completo vídeo en el que vemos al macho cebando y retirando el saco fecal. Como complemento a todo lo que hemos visto hasta ahora, se muestra cómo el macho ceba al segundo pollo con los restos de lo que deja el primero; normalmente, cuando la ceba aportada es muy voluminosa, los padres aprovechan lo que un pollo no puede tragar para alimentar a otro. En la secuencia se observa perfectamente que la ceba contiene dos larvas de Tipula y un adulto de Dermaptera.