¿Qué hace un pájaro independizado cuando sus padres vuelven a criar?

Aunque algunas especies solamente crían una vez al año, otras muchas como los carboneros o los mirlos, empiezan una segunda puesta cuando consideran que los pollitos de la primera ya pueden valerse por sí mismos.

En este contexto, he tenido la posibilidad de recapturar el 10 de junio un joven carbonero común anillado hace un mes en el nido (5 de mayo), justo en el momento en el que sus padres incuban la segunda puesta de lo que serán sus futuros nuevos hermanos mayores.

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Para empezar, lo primero que hace es no dispersarse demasiado en sus primeros días como joven independiente. Puede alimentarse por sí mismo y de hecho su peso, aspecto y condición física no son muy diferentes de sus padres. Las comisuras del pico, exageradamente marcadas, y las mejillas aún amarillentas, delatan su corta edad. Su plumaje ya ha alcanzado la plenitud del desarrollo y en él pueden advertirse algunos matices propios de los jóvenes. En la cola de este individuo se observa un cambio en la densidad de la pigmentación que se acentúa más abrupta que gradualmente en la zona terminal, algo que nos viene a decir que en esos días de formación de la pluma la alimentación que recibió pudo ser menos abundante de lo habitual.

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Cuando estos periodos de abundancia alternan con otros de escasez, los vemos reflejado en las barras de crecimiento (también visibles en estas plumas de la cola, justo en esa zona “clara” de la zona terminal de las mismas).

Sabemos que algunos jóvenes de especies que en su segunda primavera no son aún sexualmente maduros y que por tanto no se reproducen, ayudan a sus padres a criar a los polluelos de su única nidada anual. Es el caso de las cornejas, cuyos jóvenes de un año de vida aprenden de esta manera las complicaciones de criar a una familia al tiempo que ayudan a sus padres en esta tarea. Cuando cumplan dos años y se reproduzcan, habrán visto de cerca cómo es sacar adelante los pollos, y la experiencia les habrá instruido lo suficiente como para evitar ciertos errores que indudablemente reducen la eficacia de las reproducciones primerizas en otras especies.

No es el caso de los carboneros, quienes en estos días aprenden por sí mismos a buscarse el alimento sin molestar demasiado a sus padres, ya concentrados en cuidar de la siguiente puesta. Sí es cierto, sin embargo, que mientras la hembra incuba estos 12-13 días el macho puede dedicarse a atender y vigilar a estos pollos ya crecidos, aunque ahora su tarea es doble: no debe tampoco desatender a la hembra que incuba los huevos, y religiosamente entra en la caja nido una vez por hora para alimentarla.

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Anillamiento de las nuevas generaciones

La ocupación de las cajas nido y el hecho de que algunos nidos de especies que toleran la manipulación estén accesibles en las zonas de estudio, hace posible anillar una gran cantidad de pollos en jornadas intensivas, concentrando los esfuerzos y consiguiendo en poco tiempo datos muy importantes. En especies como la grajilla o el críalo, anilladas durante el año en contadas ocasiones, se puede anillar un número relativamente alto de individuos gracias al conocimiento de las pautas de cría.

A este respecto, la grajilla y el estornino siguen mereciendo especial atención para mí, ya que continúo el proyecto de anillamiento con PVC blanco junto a la anilla oficial de metal. Este método de marcaje con anilla de lectura a distancia, que posibilita la identificación del individuo sin necesidad de capturarlo, puede darnos mucha información sobre estas dos especies cuyos movimientos en nuestro territorio no son aún bien conocidos.

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