Terminó la reproducción: comienza la migración

Se dice que el máximo número de aves en el Hemisferio Norte se alcanza ahora, una vez que la mayoría de las parejas reproductoras han dejado descendencia, y aún no ha habido un número significativo de bajas entre los jóvenes. Las poblaciones están ahora multiplicadas gracias a la estación reproductora de los últimos meses.

Sin embargo, empieza ahora un periodo crítico que acabará con la vida de muchas aves: la migración a las áreas de invernada o, en su lugar, la dispersión juvenil en aves que no migran. Después, un nuevo mazazo, el invierno, al que seguirá una nueva migración prenupcial de febrero a abril, que mermará las poblaciones de nuevo y entonces éstas necesitarán de un nuevo periodo reproductor para estabilizarse. Un ciclo anual en nuestras latitudes que muchas especies siguen con rigor desde tiempos remotos. Para todo hay excepciones, y una muy curiosa la protagoniza el Piquituerto común, que puede criar en pleno invierno aprovechando la oferta de frutos que presentan por entonces algunos alerces y abetos.

La muda de los carriceros y otros migrantes de larga distancia

Una vez concluida la reproducción, las aves mudan el plumaje, y esto usualmente sucede en la zona donde se ha llevado a cabo la cría. Sin embargo, de los 4 tipos básicos de muda que se han descrito (en base a su duración y a la extensión de plumas a las que afectan) uno de ellos se caracteriza porque tiene lugar en las áreas de invernada.

Normalmente las aves tardan un poco en bajar al sur tras reproducirse, entre otras cosas porque deben mudar. Sin embargo, determinadas especies mudan el plumaje cuando han llegado al lugar donde han pasado el invierno. Los carriceros, carricerines, la mayoría de mosquiteros, los zarceros, hirundínidos (golondrinas), vencejos, algunos alcaudones, y algunas especies sueltas como la oropéndola, el papamoscas gris o el escribano cabecinegro, realizan este tipo de muda. Por ello, para estas especies la migración ya ha comenzado hace varias semanas, y ya podemos recuperar individuos que se han reproducido (o que han nacido) en Francia, Alemania, Polonia, o países incluso más norteños de nuestro continente.

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Dos buenos ejemplos los ilustran estas dos imágenes. Esta misma semana hemos podido recuperar en el grupo Álula de Madrid un carricero común anillado en Francia, aún no sabemos cuando. Siendo un adulto, lo más probable es que se trate de un individuo que se haya reproducido en el país vecino este año, y ya esté camino del continente africano para pasar el invierno. El otro caso, del grupo francés Acrola, retrata el viaje de un carricerín cejudo anillado en Polonia esta primavera recién salido del nido, y recuperado hace escasas horas en Francia. Una recaptura tan evidente pone de manifiesto la migración que esta especie lleva a cabo nada más reproducirse.

¿Cómo conocemos en estos casos la edad del ave que no ha sido anillada anteriormente?

Como hemos dicho, estas especies mudan todo su plumaje (muda completa) en sus áreas de invernada, algo que hacen tanto jóvenes como adultos. En este caso, debemos fijarnos en el grado de desgaste de las plumas de vuelo. Un individuo del año, presenta ahora un plumaje casi completamente nuevo, a pesar de que haya viajado desde ciertas latitudes norteñas, en contraste con el desgastadísimo plumaje de un adulto que lleva con las mismas plumas desde el invierno anterior. Estas diferencias suelen ser evidentes en estas especies.

Cuando vuelven de África, allá por el mes de marzo, jóvenes y adultos tienen el plumaje mudado completamente, y entonces somos incapaces de saber de si un individuo no anillado nació el año pasado o muchos años atrás. Habrá que esperar a la reproducción para poder diferenciar en la población a individuos jóvenes del nuevo año, o adultos (considerando como adulto a aquel individuo que no haya nacido el presente año – edad 4 del código Euring).

Este enrevesado juego de palabras es más sencillo de lo que parece y va muy ligado al conocimiento de la muda en las diferentes especies de aves. Sirva este artículo para familiarizarse al menos con un tipo de muda quizá menos frecuente que otras, pero muy interesante y cuyos protagonistas circulan ya por nuestras latitudes.

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Mudas atípicas: Las excepciones que confirman la regla.

Es curioso que al tratar con diferentes poblaciones de una misma especie animal, se observa cómo un cierto porcentaje de individuos, probablemente no significativo, da la espalda al patrón general descrito para su especie en alguno de los procesos que la bibliografía se ha encargado de describir.

La muda de las aves silvestres es uno de estos procesos que se han sistematizado y ordenado, de manera que podamos entender lo que se sucede en cada especie. Es sabido, en este contexto, que en muchas especies los individuos jóvenes del año realizan en verano una muda parcial, que no incluye plumas de vuelo, mientras que los adultos mudan todas las plumas, incluyendo primarias y secundarias. Es el caso del mirlo común (Turdus merula).

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Contra la regla general, he podido anillar un joven mirlo común experimentando en su primer año de vida una muda completa, que comienza según el patrón básico que seguiría cualquier adulto que ya haya cumplido un año.

En la imagen, las flechas verdes señalan las plumas nuevas o en crecimiento, según el patrón de dentro hacia fuera que sigue la mayoría de paseriformes europeos. También se ha rodeado en verde una zona de plumas corporales ya mudadas en el obispillo y la espalda, de color gris ceniza. En rojo, primarias, secundarias y terciarias sin mudar que se conservan desde que el individuo salió del nido.

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Lo primero que debemos comprobar en estos casos es si la muda es simétrica; es decir, si se está produciendo igual en el otro ala. De no ser así, el crecimiento de plumas nuevas podría deberse a que el individuo haya sufrido una pérdida puntual de plumas por accidente. Dado que para el vuelo son fundamentales, nuevas plumas reemplazan pronto a las que se han perdido. No era este el caso, y sólo sabremos si el inicio de esta muda se llega a completar si volvemos a recapturar al individuo antes de la siguiente muda.

Anillando una colonia de aviones comunes (Delichon urbicum)

Los aviones comunes que crían en España, abandonan pronto este territorio para emprender el camino de vuelta a África. A partir de agosto, primero los jóvenes y después los adultos, empiezan a migrar hacia el sur para alcanzar el continente africano donde pasarán el invierno.

Antes de que eso sucediera, quería anillar algunos ejemplares de una pequeña colonia establecida en Pozuelo de Alarcón. De momento, he podido capturar y anillar 16 ejemplares de la especie. La diferenciación de jóvenes y adultos es sencilla, basándose en tres criterios principalmente.

delurb[Macho adulto]

Los adultos, tanto los machos como las hembras, exhiben un brillante color azul en espalda y píleo, y los machos presentan un color blanco puro en la garganta y obispillo que algunas hembras también pueden tener.

Mucho más específicos son los otros dos rasgos. Los juveniles del año tienen la base de la mandíbula inferior amarillenta (flecha morada), y presentan una banda terminal blanca de más de un mm en las terciarias (felchas rojas), lo cuál resulta evidente en una vista cenital (flechas verdes). Ocurre algo muy similar en los Papamoscas cerrojillos (Ficedula hypoleuca) que nos visitarán dentro de un mes procedentes del norte de Europa.

deljuvcendelurb[Juvenil] En un adulto estos caracteres faltan; el blanco que bordea las terciarias se ha desgastado y está ausente (flechas amarillas), y el pico es uniformemente negro. Con el ave en mano nos daremos cuenta además que las puntas de las primarias están desgastadas, lo que contrasta con el plumaje nuevo de un pollo del año.

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En defnitiva, 16 individuos anillados, con una proporción preocupante de adultos sobre juveniles (70%). Lo lógico es que fuera al revés, pero parece confirmarse lo que viene sucediendo en otros estudios con especies similares, según los cuáles parece que este año no ha sido muy numerosa la descendencia de hirundínidos. En algunos días espero poder repetir el muestreo y obtener algunos datos que mejoren esta perspectiva…

Nueva jornada de anillamiento en Madrid

Pese al calor y al escaso movimiento de aves en este período entre el final de la reproducción y el inicio de la migración postnupcial, algunos enclaves concentran un buen número de aves. Es el caso de este carrizal de soto de ribera, donde hemos podido capturar para anillamiento científico 19 ejemplares de 8 especies en poco más de 3 horas con una sola red de 12 metros.

 PIT

Sin duda, lo más interesante de estas semanas está en la muda postjuvenil y postnupcial en la que casi todas las aves capturadas se encuentran inmersas. Además, una gran proporción de individuos son jóvenes del año, lo que nos da en muchos casos la posibilidad de analizar plumajes que no son comunes durante el resto del año.

oro peti

El petirrojo de la imagen anterior tendrá que realizar una muda postjuvenil parcial en las próximas semanas tras la cuál se asemejará mucho a sus padres. Del mismo modo, los ruiseñores comunes jóvenes, con un moteado muy similar, ya han realizado esta muda y son ahora muy similares a los adultos.

ruis

En total, en 3h40min, 1 red x 12m

Picus viridis 2

Oriolus oriolus 1

Carduelis chloris 9

Luscinia megarhynchos 2

Erithacus rubecula 1

Serinus serinus 2

Acrocephalus scirpaceus 1

Sylvia atricapilla 1