¡Un Zarcero común en Pozuelo!

No es la especie más rara del mundo, no, pero a mí me sigue emocionando ver cómo especies que no crían en un lugar, y que ciertamente no se ven en muchos meses y años, atraviesan una zona nueva en su paso migratorio donde normalmente nunca están.

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Después de 15 años sin ver a esta especie por aquí, arranca un joven zarcero común (Hippolais polyglotta) su periplo migratorio hacia el sur, antes que sus padres y siguiendo órdenes de la genética. No sabemos con certeza en qué medida la dispersión juvenil explica estos movimientos o si son ya verdaderas migraciones, lo que sí es cierto es que los jóvenes bajan más pronto y de manera más torpe y pausada, y que el anillamiento juega un papel fundamental en el estudio de estos viajes.

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Así, y con cierta incertidumbre, libero a este primer zarcero común del año que ya porta su anilla en busca de un destino en el sur.

La placa incubatriz

Muchas especies de aves desarrollan en su vientre una estructura que ayuda a optimizar la incubación. Se denomina placa incubatriz, y es el resultado de una serie de cambios metabólicos que conducen a una pérdida de plumas que recubren la región ventral del ave, lo cuál precede a un aumento de la irrigación en la zona. Con ello consiguen intimar el contacto con los huevos, de modo que la transferencia de calor es más eficaz, y se optimiza esta tarea. Lógicamente es más frecuente y patente en hembras, aunque los machos de algunas especies también la desarrollan, si bien se dice que nunca llega a ser tan marcada como en las hembras.

Conviene, para no cometer errores en la identificación del sexo, conocer qué especies comparten la tarea incubatoria. Tres buenos ejemplos de especies que se turnan para incubar, son los pájaros moscones (Remiz pendulinus), los estorninos (Sturnus sp) o la curruca capirotada (Sylvia atricapilla).

Dado que lo común es que sea la hembra la que desarrolla placa incubatriz, resulta un carácter de gran utilidad a la hora de sexar individuos sueltos en época de reproducción. Además de su presencia, el anillador debe conocer su grado de desarrollo, que se ha estandarizado en varios niveles. Dicho desarrollo comienza con una progresiva pérdida de las plumas del vientre, a lo que sigue una irrigación masiva y un ligero cambio de color. Durante su máxima irrigación presenta un color rosáceo, y coincide en el tiempo con la incubación de los huevos. Después, la piel se seca dejando un aspecto que va de ligera a intensamente cuarteado, con unas finas arrugas que van desapareciendo al tiempo que las nuevas plumas van creciendo. Una nueva puesta requerirá la repetición del ciclo, y así ocurrirá tantas veces como puestas entren en juego. Expongo aquí los diferentes niveles a los que podemos asignar una placa incubatriz según su grado de desarrollo, con algunas fotografías que he podido recopilar.

0: Sin placa incubatriz

1: Sin plumas ventrales, piel lisa de color rojo oscuro.

2. Irrigación evidente. Algunas arrugas gruesas dispersas y algo de fluido bajo la piel. Color rosa pálido.

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3. Irrigación máxima. Muchas arrugas gruesas y fluido visible. Color rosa pálido.

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Carbonero común (Parus major). 4.5.14

 

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Carbonero común (Parus major), 10.05.14. El color es aún intenso, y las venas están empezado a remitir, al tiempo que las zonas laterales, donde ya hay menos tensión, empiezan a aparecer finas arrugas de perfil amarillento. Para mí sería un grado 3-4, a punto de entrar en el nivel 4.

4: En regresión. Sin fluido y poca irrigación. Aspecto seco, con arrugas finas y resecas.

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Verdecillo (Serinus serinus). 10.5.14. Las arrugas cubren el vientre y el tono rosado intenso se desvanece; la irrigación ya no es patente.

5: Plumas de la parte ventral en crecimiento

9: Estado desconocido

¿Cómo muda un pájaro?

Para contestar a esta pregunta quizá deberíamos preguntarnos primero qué es un pájaro. Cuando hablamos de la muda en Paseriformes, nos referimos a un grupo (orden) de aves que abarca a la mayoría de las ellas con unos rasgos morfológicos y anatómicos característicos. El pájaro que todo el mundo tiene en la cabeza ahora mismo, como un gorrión o un mirlo, es un paseriforme, y reúne ciertas características como la anisodactilia (disposición de los dedos con tres dirigidos hacia delante y el pulgar hacia atrás), la posesión de un órgano especial para el canto (la siringe), su pequeño tamaño (algunos córvidos, también paseriformes, son una excepción) o el nacer ciegos y desnudos (pollos altriciales). Más de la mitad de las aves son paseriformes, pero no lo son las rapaces, los patos, las gaviotas, las cigüeñas o las aves limícolas que vemos en las playas correteando por la arena.

El fenómeno de la muda explicado para paseriformes sirve para comprender la muda en este extenso grupo, pero además es a veces extrapolable a ciertas especies o grupos de especies no paseriformes, por lo que proporciona un conocimiento ciertamente global del desarrollo y del significado del proceso de la muda en cualquier ave. Aunque el proceso de muda de un pato es bien distinto al de un mirlo, la finalidad es la misma y no es otra que la de sutituir las plumas viejas y desgastadas por otras nuevas. Secundariamente, la pluma sustituida puede además cumplir una función sexual, social o de supervivencia, y funcionalmente deben siempre estar en el mejor estado posible.

Como era de esperar, antes de comprender cómo funciona la muda de un ave es preciso familiarizarse con algunos conceptos relativos a su anatomía o a la nomenclatura de la muda. Comúnmente hablaremos de plumas corporales en contraposición a las plumas de vuelo. Las plumas de vuelo son las plumas alargadas del ala que sirven para propulsar y estabilizar el vuelo, y las plumas de la cola. Las plumas del cuerpo, son todas esas pequeñas y variadas plumillas de estructura más fina y de menor longitud, que cubren al animal con una función aislante antes que voladora. En el estudio del ave en mano, el ala desplegada nos puede dar gran cantidad de información a cerca de la muda, y es básico conocer los grupos de pluma que presenta.

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Las rémiges primarias y secundarias (en ocre y azul) forman las plumas de vuelo del ala. Por extensión, se les llama terciarias a las tres plumas secundarias más internas, señaladas en rojo en la figura. Anatómicamente no son distintas de las secundarias, pero algunas especies mudan una o varias de estas plumas en la muda parcial, de modo que es útil separarlas conceptualmente del resto de secundarias, que habitualmente no se ven implicadas en una muda parcial.

Llamamos muda completa a aquella que involucra a todas las plumas del ave, tanto las rémiges primarias, rémiges secundarias, plumas de la cola (rectrices) y plumas corporales. En una muda parcial por tanto, sólo se cambiarán parte de las plumas, habitualmente sólo plumas del cuerpo.

La muda postjuvenil es la primera que experimenta un ave tras abandonar el nido. Puede ser completa, o parcial, según las especies.

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La muda parcial que está llevando a cabo este joven carbonero garrapinos (Parus ater) a mediados del mes de julio de 2014, ya ha afectado a la mayoría de las cobertoras pequeñas del hombro. Nótese el color azulado en la periferia de estas plumas, con un intenso tono negruzco en el centro. Esta pigmentación y densidad del propio material de la pluma es más cara energéticamente, y ha requerido más tiempo para formarse. Es apreciable la diferencia con el resto de plumas del ala, marronáceas, casi sin pigmentar y de mala calidad, que se formaron en el nido. Tal y como refleja el esquema propuesto por Blasco-Zumeta, la muda parcial de este individuo afectará a las cobertoras medianas y pequeñas, y a algunas o todas las cobertoras mayores, además de alguna pluma del álula o terciaria en algunos ejemplares. Las primarias y secundarias no serán mudadas, y tampoco las cobetoras primarias, hasta la primera muda completa de este individuo, allá por el verano de 2015. Hasta entonces, podemos datar a este individuo como “nacido en 2014”, es decir, un código Euring 3 hoy, y un código 5 desde el 1 de enero de 2015 hasta que su primera muda completa le diluya entre el resto de adultos de la población.

La muda postnupcial es la muda que tiene lugar tras la época de cría. Como en nuestra región biogeográfica las aves suelen criar de febrero/marzo a julio/agosto, la muda postnupcial tiene lugar en verano, aunque puede darse según las circunstancias tan pronto como a finales de primavera o tan tarde como a principios de otoño.

Muda prenupcial: algunas especies experimentan una muda antes de la época de cría. Puede darse en invierno, o en primavera antes de criar.

Es importante comprender que el fenómeno de la muda supone para el ave un coste energético alto. Por ello, no va a coincidir en el tiempo con otros eventos que demanden una alta cantidad de energía, como son la reproducción y la migración. Las mudas acaban denominándose pre- y postnupcial precisamente porque durante la cría, el ave no muda. Tampoco muda mientras migra, de modo que estos periodos van a marcar el inicio, el final y las posibles interrupciones de la muda, como veremos más adelante.

Aunque podríamos detenernos en cientos de aspectos más acerca de la terminología  del plumaje y las características de la muda (en qué orden se tiran las plumas, cuántas plumas hay de cada tipo en el ala, cómo se muda la cola…) pienso que con estos términos estamos preparados para entender perfectamente los 4 tipos básicos de muda que suceden en la naturaleza. Sólo señalar que los paseriformes mudan secuencial y simétricamente, esto es, tiran una pluma y cuando la nueva ha crecido un poco, tiran la siguiente, de modo que nunca se quedan mancas, como sí ocurre en los patos; simétrica, porque lo que sucede en un ala, sucede también por regla general simultáneamente en el ala opuesta.

Existen 4 estrategias o pautas de muda, cada una de las cuáles afecta a un grupo de especies. Cada especie sigue su patrón, y, aunque existen excepciones poco frecuentes relacionadas con la latitud, el individuo, la disponibilidad de alimento… estos patrones se cumplen en aves salvajes y es muy importante conocerlos, ya que gracias a ello podemos saber en qué momento vital se encuentra el ave que hemos capturado, y podemos asignarle una edad como veremos más adelante. Numeraremos cada estrategia para facilitar el referirnos a ellas cuando sea necesario.

Tipo 1: muda postjuvenil completa, y muda postnupcial completa. Tanto los pollitos que nacieron en primavera, como sus padres que les criaron y que nacieron la anterior o hace unos años, experimentan una muda completa en verano que afecta a todo el plumaje (muda completa). Es decir, una vez que esta muda concluye, las aves de unos meses de edad y las aves adultas son idénticas en plumaje. El tamaño tampoco es diferenciable del de un adulto, de modo que a menudo (casi siempre) es imposible distinguir la edad de estas aves. Rescatamos el cuadro de códigos de edad y vemos que entonces todos los individuos de estas especies serían ahora datados como “2”. Mudan así por ejemplo los estorninos, los gorriones o las alondras. Obviamente, aunque sean datados como “2”, el 1 de enero del próximo año pasarían a ser “4”, ya que por lógica todos los pájaros nacieron, como mínimo, el año anterior.

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Aunque por el plumaje no podamos distinguir la edad del ave, la pneumatización craneal puede servirnos para ello. El cráneo de las aves, igual que el de los bebés, tarda un tiempo en sellarse completamente en la zona superior. Retirando las plumas con leves soplidos y con los dedos, podemos ver aún las capas sin sellar en algunos jóvenes, aún cuando el plumaje haya sido mudado por completo. Así, podríamos distinguir un ave nacida en el año (edad 3) de un ave que pudo hacerlo tanto este como cualquiera de los anteriores (edad 4), afinando más en su datado. El estudio de esta característica requiere mucha experiencia, y es preciso conocer hasta qué edad pneumatizan los jóvenes de cada especie, según los nuevos estudios que se van publicando.

Los estorninos jóvenes también pueden ser diferenciados de los adultos por ciertas características muy específicas de algunas plumas, ya que aunque muden todas las plumas, las nuevas presentan algunos detalles diferentes que las de el adulto, pero esto es una excepción.

Tipo 2: Muda postjuvenil parcial, muda postnupcial completa. Es el tipo de muda que porcentualmente afecta a más especies: los jóvenes nacidos en el año mudan algunas plumas del cuerpo, reteniendo otras de las que desarrollaron en el nido. No tiran ninguna pluma de vuelo, ni generalmente de la cola. Sus padres, en cambio, mudan todas las plumas del cuerpo y de vuelo. Mudan así los mirlos, los carboneros, los córvidos, o los verderones, hasta un total de 65 especies.

Tipo 3: Muda postjuvenil parcial y muda postnupcial completa, acompañadas de una muda prenupcial que ocurre en invierno o en primavera. Las currucas o las lavanderas son un ejemplo de este tipo de muda.

Tipo 4: Muda completa en el área de invernada, precedida en algunas especies de una muda parcial (postjuvenil o postnupcial). Las golondrinas o las oropéndolas mudan así.

Comienza ahora un periodo muy interesante de anillamientos, en el que pueden capturarse aves de todos los grupos y edades, con mudas a medio terminar, o iniciándose. Recordemos que el datado de las aves es una herramienta fundamental en el anillamiento científico, ya que el análisis de este y otros datos nos puede ayudar a comprender cómo migran las aves en función de la edad, además de los datos de longevidad que recientemente se están descubriendo.

Empieza la muda postjuvenil

La gran mayoría de las aves mudan parcial o totalmente el plumaje con el que salen del nido, unas semanas después de abandonarlo. Éste plumaje es de mala calidad porque se formó rápidamente, y algunas o todas las plumas son sustituidas por otras nuevas. Si cambian todas las plumas de su cuerpo, como es el caso de los gorriones, en otoño nos será ya imposible diferenciar un ave adulta de un ave joven nacida este año.

Sin embargo, por lo general son sólo algunas plumas las que se mudan, de modo que al estudiar al ave en mano, serán distinguibles dos generaciones de plumas y por ello podemos diferenciar a estos individuos de los adultos de más de un año de edad. En general, las aves que experimentan una muda parcial postjuvenil en el primer verano de vida, experimentarán una muda total al año siguiente, que ya no se llama postjuvenil sino postnupcial, haciendo referencia a que se produce después de la primera reproducción del individuo. Algunas especies no crían al cumplir un año de vida (la grajilla, por ejemplo) pero incluso en ellas la primera muda completa tiene lugar tras el segundo verano de vida.

Como ejemplo interesante, he podido capturar esta semana algunos mirlos que no cuentan con más de 5 meses de vida, y que ya empiezan a mudar algunas plumas. La muda postjuvenil parcial no incluye por lo general plumas de vuelo (primarias, secundarias y terciarias del ala) y en muchas especies tampoco de la cola, sino que afecta solamente a algunas plumas del cuerpo.

Cuerpo Flanco

Como vemos, en los flancos y en otras partes del cuerpo ya empiezan a desarrollarse otras plumas, más fuertes y pigmentadas, que asemejarán a este individuo a un adulto dentro de unas semanas.

Cola

Aunque la determinación de la edad de este individuo resulta evidente porque aún la mayoría de su plumaje es juvenil, y podemos asignarle un código de edad Euring 3 (ave nacida este año), dentro de poco el ave parecerá adulta externamente. Al estudiarla en mano, sin embargo, veremos que algunas plumas permanecen retenidas del plumaje juvenil, mientras que otras son nuevas. En la imagen, vemos las plumas supracobertoras caudales, que serán reemplazadas en su totalidad en esta muda parcial pero que ahora, en este estado intermedio, nos dejan diferenciar las plumas de pollito antiguas de color marrón desgastado ( flecha azul), de las nuevas, más negras, brillantes y densamente pigmentadas (flecha roja).

Al final de verano capturaremos individuos con la muda postjuvenil parcial terminada, en la que será muy interesante observar estos límites de muda que nos permiten datar con cierta precisión al individuo. Hasta entonces, el anillador en formación puede repasar los códigos de edad Euring utilizados para datar aves:

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