Últimos días de mayo

Coincidiendo con el final del mes de mayo, algunas especies se encuentran terminando de criar su primera nidada. Es el caso de los gorriones comunes o los estorninos, a quienes aún dará tiempo a criar una o dos veces esta temporada. Otras especies como la urraca se encuentran al final de la reproducción, y los pollos están cerca de abandonar el nido. Dado que en las zonas de estudio se reproducen estas especies, se han anillado ejemplares de gorrión común y urracas en El Retiro, y al norte de la Comunidad de Madrid.

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En este caso se trata de ejemplares ya emplumados; es conveniente anillar individuos más jóvenes para evitar en la medida de lo posible el abandono prematuro del nido.

 

 

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Caja nido – Webcam

El pasado mes de diciembre instalé una caja nido en un olmo a unos 18 metros de altura. Con el diámetro adecuado (70 mm), y colocada en el lugar donde se reproduce la especie, es posible conseguir que con cierta probabilidad la ocupe una pareja de grajillas (Coloeus monedula).

Un doble techo en la caja permite que vaya insertada una webcam HD Pro C920, la cuál lleva a su vez un cable USB alargador hasta la base del árbol. A través de la corteza, el cable está pintado del color de la corteza (mezcla de 031 Marfil y 007 Gris ceniza) y por encima está tapado con trozos de corteza de un árbol vecino. Una vez en la base, una zanja de 50 metros aleja el cable subterráneamente hasta una zona donde las aves no se molesten al acercarnos.

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El extremo del cable es forrado con film de plástico transparente, para evitar que la humedad dañe la conexión terminal, y se tapa con una piedra que a su vez lleva unas zarzas encima.

Afortunadamente, las grajillas se interesaron por el inmueble y en los primeros días de marzo empezaron a acarrear material para el nido. El 24 de abril comenzó la puesta de 6 huevos, y hoy podemos disfrutar de algunas de las primeras imágenes de la familia casi al completo, en este proyecto que pretende descubrir los secretos de la alimentación y cuidado parental en Coloeus monedula. Como detalle dentro del conjunto de pautas que he podido observar, se observa que cuando los pollos han cumplido 15 días, la frecuencia de las cebas disminuye y el macho permanece junto a los jóvenes gran parte del tiempo, en lugar de ir a por comida incluso en condiciones meteorológicas favorables. Durante estos días se dedica también a retirar parte del material del nido dado que los pollos empiezan a termorregular por su cuenta, con lo que la lana acumulada para los primeros días de vida empieza a sobrar. Este y otros comportamientos podremos verlos recopilados en esta web cuando termine la temporada de cría.

Anillamiento en Polonia (II)

Después de haber realizado algunas jornadas de anillamiento durante el mes de abril en Polonia, volví en los primeros días de mayo para continuar con el estudio de las poblaciones de aves urbanas en el parque de Lasienki de Varsovia. El parque, que fue residencia oficial del rey Estanislao Poniatowski a partir de 1764, cuenta con 80 hectáreas y es el parque urbano más grande de la ciudad.

En estos días el número de aves ha caído considerablemente debido a algunos factores que ahora comentamos. Principalmente, los páridos han desaparecido, ya que casi todos se encuentran con pollos de avanzada edad en el nido y las zonas donde buscan alimento para ellos son más amplias, y por tanto concentran menos aves. Hace algunas semanas, las hembras estaban en su mayoría aún incubando y los machos obtenían alimento para ellas y para sí mismos del comedero que está junto a las redes. Es muy gratificante poder entender y valorar estos cambios que van teniendo lugar a la vez que avanza la reproducción. En algunos momentos de las jornadas, era posible ver carboneros de los dos sexos buscando activamente larvas de Lepidoptera entre las hierbas del suelo. Este cambio de actitud tiene su efecto sobre su captura, y, así, se han capturado solamente 4 páridos frente a los 19 de hace 3 semanas.

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Resulta muy interesante, además de esto, que de las 16 aves capturadas en la zona de estudio de abril, un 50% hayan sido recuperaciones: 6 del mes pasado, una del 2012 y otra no conocida que tramitaremos estos días. Las aves se están reproduciendo en la misma zona y tienden a mantener el territorio donde está el nido.

En total se han capturado para anillamiento científico 16 aves en dos jornadas de 2 horas:

Recuperaciones:

Fringilla coelebs – Pinzón vulgar  1 (abril 2014)

Dendrocopos major – Pico picapinos 1 (control no conocido)

Sitta europaea – Trepador azul 4 (abril 2014)

Parus major – Carbonero común 1 (noviembre 2012)

Sturnus vulgaris – Estornino pinto  1 (abril 2014)

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Anillamientos:

Turdus merula – Mirlo común 1

Parus major – Carbonero común 2

Sturnus vulgaris – Estornino pinto 3

Dendrocopos medius – Pico mediano 1

En otra zona del parque se capturaron 6 aves no anilladas de las siguientes especies:

Garrulus glandarius – Arrendajo común 1

Corvus cornix – Corneja cenicienta 1

Sturnus vulgaris – Estornino pinto 2

Cyanistes caeruleus – Herrerillo común 1

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En la imagen vemos un ejemplar de segundo año de corneja cenicienta; destaca en estos individuos la tendencia a realizar una muda de las plumas del cuerpo a estas alturas del año, mucho antes que los adultos reproductores. Muchas cornejas cenicientas en su segundo año de vida, no reproductoras – aunque algunas colaboren en la crianza de un nido ocupado – se ven en pequeños grupos y con un aspecto a medio mudar en partes del cuerpo y de la cabeza, como el individuo de la imagen.

Otro dato a tener en cuenta de la población de aves del parque es la abrumadora proporción de aves trogloditas (que anidan en cavidades) respecto del total. Como se ha comentado en otra publicación anterior, en dos de los tres medios prospectados la proporción de aves no trogloditas – excluyendo córvidos – ascendió al 100% y el 71% respectivamente. En el tercer medio, el urbano, donde abundan los córvidos, este porcentaje cayó al 15% en abril y a un 11% en mayo.

Como complemento al anillamiento en parques urbanos, se estudió también la reproducción de la corneja cenicienta Corvus cornix y la graja Corvus frugilegus en el interior de la ciudad, para englobar los datos en un estudio a gran escala sobre la presencia de estos córvidos en medios urbanos del centro de Europa. La corneja cenicienta se reproduce dentro de la ciudad aisladamente en densidades mucho mayores que las que presenta en medios rurales, y la graja alcanza también altas densidades pero se reproduce en colonias.

Tras examinar 6 nidos de corneja cenicienta, pude anillar en uno de ellos a dos pollos de unos 19 días de edad. En las dos colonias de graja prospectadas, de 164 y 80 nidos respectivamente, se anillaron tres pollos volantones recién salidos del nido.

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Primeros estorninos negros marcados con PVC

Como complemento a la anilla metálica oficial que porta toda ave anillada, algunas aves pueden ser marcadas con diferentes sistemas que nos ayuden a su identificación a distancia sin necesidad de ser capturadas. El uso de estos marcajes debe estar justificado y englobado dentro de un estudio concreto, y la obtención del permiso para colocarlos es independiente del permiso de anillador. Algunos ejemplos son las marcas alares, los collares de lectura a distancia o las anillas de PVC, que pueden tener una inscripción o simplemente formar una combinación de colores. Como se ha comentado, la mayor ventaja de estos marcajes reside en la facilidad con la que los ejemplares pueden ser reconocidos sin capturarse.

Uno de los sistemas más utilizados es el marcaje con anillas de PVC, que a su vez pueden mostrar una inscripción alfanumérica. Cada código es distintivo del individuo que lo lleva, y una base de datos mundial controla y distribuye los códigos de todos los proyectos para evitar que dos individuos de la misma especie puedan estar igualmente marcados. A nivel europeo, la web encargada de este trabajo es http://www.cr-birding.be.

En El Diario de Las Aves, me encuentro inmerso en un proyecto de seguimiento de las poblaciones de estorninos negros reproductores del centro de España. El estornino negro es endémico de la Península Ibérica, y, a diferencia del estornino pinto – extendido por casi toda Europa, Norteamérica y otras partes del globo – no ha sido objeto aún de ningún programa de seguimiento que utilice esta herramienta de marcaje.

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Precisamente esta semana he anillado 24 ejemplares de estornino negro Sturnus unicolor, en las cajas nido que tengo colocadas en las afueras de la ciudad de Madrid. Espero tener pronto algún avistamiento que nos pueda indicar a dónde van estos jóvenes estorninos una vez que abandonan el nido. Aunque la dispersión esperada no es muy amplia, dado que la especie sólo se reproduce en nuestras latitudes, aún conocemos muy poco sobre su dispersión juvenil y sin duda sería de gran ayuda que nos llegara algún avistamiento de estos individuos.

Cajas nido

Las cajas nido para aves son una excelente herramienta para el estudio de las poblaciones reproductoras, al tiempo que se facilita y promueve la reproducción de especies en un determinado hábitat. Aquellas especies que anidan en cavidades, nos ofrecen la posibilidad de colocarles a su disposición estas cajas donde pueden anidar año tras año. Conviene elegir bien la zona donde se colocan, así como el diámetro, con el que filtraremos las especies que potencialmente pueden acceder a anidar en ellas. Comúnmente, una especie entrará en una caja donde el diámetro de entrada sea el mínimo a través del cuál cabe su cuerpo, desechando en general agujeros demasiado grandes. El motivo de esta conducta reside en que cada especie busca en el lugar donde anida la máxima protección frente a posibles depredadores.

Las cajas deben revisarse cada cierto tiempo para calcular la fecha en la que los pollos tendrán la edad correcta para ser anillados. Aunque como sabemos las anillas que colocamos para anillamiento científico son abiertas y se cierran al colocarlas, es importante no anillar pollos demasiado avanzados en su desarrollo, ya que corremos el riesgo de precipitar su salida del nido. Tampoco, por supuesto, deben anillarse demasiado pronto, ya que sus tarsos no habrán alcanzado aún el grosor necesario para mantener la anilla sin salirse. Por lo tanto, y aunque cada especie alcanza este desarrollo idóneo a diferente edad, aproximadamente cuando los cañones de las plumas empiezan a asomar es cuando podemos anillar a los pollos. En estas revisiones periódicas podemos encontrarnos los primeros pollos recién nacidos, la puesta en incubación, o, a veces, a la hembra incubando tan concentrada que no interrumpe su trabajo. Esta conducta es común en el estornino negro (Sturnus unicolor).

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En el caso de los estorninos negros, los carboneros comunes y los gorriones (comunes y molineros), ese momento llega a los 7-8 días de edad. Durante las semanas del 12 y del 19 de mayo de 2014 he podido anillar 34 pollos de estas tres especies:

Sturnus unicolor: 27

Passer montanus: 2

Parus major: 5

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Próximamente, tendremos las segundas puestas de algunas de estas especies, y las primeras eclosiones de grajilla (Coloeus monedula). Las grajillas han ocupado también sus cajas, pero su reproducción suele estar más retrasada que el resto de especies. De momento, incuban sus puestas y no será hasta finales de este mes cuando podamos anillar los primeros pollos. En la imagen, una de estas puestas de grajilla con 5 huevos.

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La Corneja Cenicienta

La Corneja cenicienta (Corvus cornix) goza a día de hoy de la categoría de especie, lo cuál está aceptado por la mayoría de la comunidad científica y de hecho así aparece en el último Master IOC World Bird List publicado a principios de 2014. Esto no siempre ha sido así, y después de su descripción a manos de Linneo, el taxón ha estado ligado a otra especie – la corneja negra – de tal manera que en decenas de vaivenes bibliográficos aún no se ha encontrado un estatus taxonómico que ponga de acuerdo a la ciencia.

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Al margen de estas revisiones – que están sin duda en marcha y traen de cabeza a taxónomos y genetistas – la especie representa un ejemplo vivo de la historia natural y de la sociedad humana. Los múltiples cambios socioculturales, urbanísticos y demográficos a los que se ha visto sometida la población europea en los últimos siglos, han sido el molde en el que ha trabajado la selección natural, dejando a Corvus cornix como un claro ejemplo de especiación alopátrica que sigue fluyendo de manera constante.

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Madge & Burn (1994), Mullarney (1999) y Poelstra (2013) perfilan este mapa de distribución paleártica de los dos taxones en Europa y Asia. Como se puede observar, la corneja negra aparece en Europa occidental y Asia occidental, mientras que la corneja cenicienta ocupa el centro y este de Europa hasta el oeste de Asia. En ambas zonas donde solapan, existe una marcada zona de contacto que se mantiene y perdura en el tiempo: no fluyen las poblaciones de una a otra y desde luego ambos taxones parecen mantenerse estrictamente separados fuera de la zona de hibridación. Allí donde hibridan, la descendencia es fenotípicamente distinguible de las formas puras durante un número bajo de generaciones, pero entonces la forma predominante geográficamente absorbe a la intrusa y los genes quedan depurados, despareciendo la forma que entró en el territorio opuesto. Así, el controvertido estatus de especie sigue siendo estudiado para conocer la medida en que las cornejas negras y cenicientas se aparean entre las mismas formas.

Históricamente las cornejas cenicientas habitaban Europa y se reproducían en sus ciudades hasta el siglo XVIII (Vrezec, 2010), pero entonces desaparecieron de los ambientes urbanos debido en parte a la presión selectiva del ser humano sobre córvidos y rapaces. Linneo describe a la corneja cenicienta como un visitante invernal de muchas ciudades europeas en 1758, pero la reproducción ya no se llevaba a cabo en los ambientes urbanos. Paulatinamente, el concepto social y científico sobre los córvidos va cambiando, y al tiempo que los cuervos (Corvus corax) son casi exterminados con el apoyo incluso de los naturalistas de la época, las cornejas cenicientas empiezan a aparecer en frescos y murales como símbolos de longevidad (Vrezec, 2010).

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Durante los inicios del siglo XIX, las poblaciones de cornejas (negras y cenicientas, según la zona geográfica) empiezan a adentrarse en las ciudades en invierno. Esto posibilita una disminución de las muertes de los jóvenes que pasan su primer invierno, y las poblaciones empiezan gradualmente a crecer al tiempo que los visitantes invernales aumentan. Socialmente también se va moldeando su concepto: a pesar del daño provocado sobre la agricultura, su papel depredador en la estación reproductora sobre insectos dañinos para los cultivos les brinda una mejor reputación en la sociedad. Así, las primeras recolonizaciones en ciudades empiezan a darse tímidamente a finales del siglo XIX, poco antes del desastre bélico que vivirá Europa en esos años. A principios del siglo XX esta intrusión se hace fuerte y un buen ejemplo de ello es la recolonización producida en Varsovia (Polonia) en 1930. Parece que el transcurso de la Segunda Guerra Mundial paraliza claramente este intento de expansión, y los primeros datos de un nuevo asentamiento reproductor en una ciudad polaca después de la guerra se dan en 1951 en Poznan, seguidos de Wroclaw en 1972 y Cracovia en 1974. Las ciudades bálticas como Gdansk acogen la reproducción de la corneja cenicienta durante el transcurso de los años 70 del mismo siglo (Tomialojc & Stawarczy, 2003). Por sorprendente que parezca, sólo cuando las ciudades se empiezan a recuperar del golpe bélico que sufrió todo el país durante la guerra, aparece también una nueva intrusión de las poblaciones rurales de cornejas cenicientas en las ciudades para reproducirse. Mientras antes esperaban el duro invierno para entrar en ellas, ahora empiezan a utilizarlas para criar aprovechando las mejoras económicas, la disponibilidad de alimento, y la ausencia de depredadores. Parece por tanto que Polonia, y más concretamente Varsovia, está documentada como la posible cuna de la recolonización de las ciudades europeas por parte de Corvus cornix. Al menos comparado con otros países, donde esta tasa de recolonización no empezó a hacerse notable hasta algo más tarde. Coincidiendo con las últimas ciudades polacas del norte, en otros países no se empiezan a ver cornejas cenicientas hasta bien entrados los años 70. En general, las densidades en el centro de Europa son mayores que en el norte y en el sur de su área de distribución. Hoy, se ven cornejas cenicientas en la gran mayoría de las ciudades de los países europeos, aunque éstas densidades difieren también entre ciudades debido al grado de persecución o a las condiciones meterológicas y ecológicas. Se ha reportado una reciente colonización de ciudades nuevas en Eslovenia durante los años 80 del siglo XX (Sovinc, 1994; Vogrin, 2003). En general, se espera una próxima colonización en las ciudades de los países donde habita al norte y al sur, ya que los cambios climáticos esperados no parecen tener un efecto significativo negativo sobre la reproducción urbana en Corvus cornix (Huntley et al. 2007).

Gran parte de la culpa de esta recolonización urbana la tienen la ausencia de depredadores y la mayor disponibilidad de alimento. Ciñéndonos a la clasificación propuesta por Crooks et al. (2004), la corneja cenicienta representa una especie seleccionadora de ambientes urbanos, que es donde alcanza sus mayores densidades. En numerosos estudios donde se ha puesto de manifiesto la densidad de la especie en zonas no urbanizadas (Zduniak, 2009), éstas son significativamente menores que en las ciudades. En Varsovia hemos podido observar altísimas densidades en comparación con las observadas fuera de la ciudad. A este respecto, la mayoría de los depredadores que la bibliografía cita como causa de fracasos en la reproducción (visón americano, otras cornejas cenicientas, garza real) faltan o son muy escasos en las ciudades. Precisamente las cornejas sí abundan, pero se encuentran en un medio en el que la disponibilidad de alimento puede ser mayor y entonces su tasa de depredación sobre otros nidos de sus congéneres sería menor. Está por comparar esta tasa entre ambientes urbanos y rurales, pero en suma las cornejas cenicientas tienen un menor número de depredadores en ambientes urbanos que sin duda promueve el aumento de su densidad reproductora y esto minimizaría el efecto de posibles ataques a sus congéneres. Durante esta primavera hemos podido observar a una pareja de cornejas cenicientas depredando sobre un nido de urracas, robando huevos (al menos 3) y provocando ausencias en la incubación de la hembra de urraca que se tradujo en una disminución del porcentaje de eclosión (observación directa, datos no publicados). De nuevo, sería interesante evaluar cómo varía la tasa depredadora de la corneja cenicienta durante la reproducción de zonas urbanizadas a otras sin urbanizar, en respuesta a una distinta disponibilidad de alimento.

También la mayoría de estudios que evalúan la alimentación de los pollos en el nido, están enfocados sobre parejas nidificantes en ambientes no urbanos, en parques naturales. Para estos estudios, la manera de conocer la dieta que reciben los pollos se basa comúnmente en el método descrito por Zduniak (2005), el cuál provoca degluciones en los pollos y el material es posteriormente examinado. Las proporciones de estos contenidos estomacales pueden estar evaluadas bajo un considerable error, ya que determinados contenidos son más fáciles de discernir que otros, como pueden ser los exoesqueletos de Insecta, restos óseos de peces, restos de moluscos, o determinadas estructuras vegetales. No en vano, estos contenidos aparecen como los más probables de encontrar en un contenido estomacal, superando el 80% (Zduniak et al. 2008). Los restos de aves, por ejemplo, estarían infravalorados en la medida en que sólo se consideran los restos de plumas o de huesos, y no los tejidos blandos. También durante esta primavera hemos podido observar directamente a un adulto de Corvus cornix despedazando los músculos pectorales de una Paloma doméstica (Columba livia) para cebar con ella a los pollos.

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Tras comprobar la edad de estos pollos, se vio que estaban en una etapa avanzada del desarrollo (unos 18-22 días de edad), y desde luego fueron cebados solamente con músculo, evitándose las plumas y los restos óseos. Aunque no sabemos si la presa fue capturada viva o aprovechada como carroña, este tipo de observaciones podría indicar que la presión sobre diferentes tipos de aves en las ciudades en lugar de sobre sus congéneres podría ser más elevada de lo que se piensa.

De hecho, y con el objetivo de resumir y entender toda esta situación relativa a la tasa de depredación por parte de Corvus cornix y otros córvidos sobre las aves, hicimos una somera intromisión en varios hábitats de Polonia con altas densidades de aves realizando 5 jornadas de anillamiento durante los meses de abril y mayo de 2014.

Las jornadas se realizaron en dos zonas no urbanizadas al sur de Varsovia situadas en un carrizal (1) y en un soto de ribera (2); las tres restantes, en un parque urbano de Varsovia en abril (3) y en mayo (4 y 5). Mediante la colocación de redes japonesas, se capturaron en total 63 aves de 17 especies diferentes. De todas las capturas, se diferenciaron dos grupos de aves: aquellas que viven en agujeros (especies trogloditas) y que por tanto se reproducen sin molestias hasta que los pollos abandonan el nido, y aquellas que anidan al aire libre, en nidos relativamente escondidos. Se excluyeron del análisis los córvidos que fueron atrapados en la red (arrendajos comunes y cornejas cenicientas).

Sorprendentemente, encontramos que en el carrizal y en el soto de ribera, donde no abundan los córvidos, las especies trogloditas representaron un 100% y un 71% de las capturas. Sin embargo, en el parque urbano, mayoritariamente habitado por córvidos, estas especies cayeron a un 15% en abril y el 11% en mayo. Definitivamente, parece que en aquellos lugares donde los córvidos pueden ejercer algún tipo de presión sobre las aves, éstas desaparecen a menos que tengan un lugar seguro donde anidar donde los córvidos no puedan entrar.

Estas revisiones deberían ayudarnos a entender el por qué de la expansión de Corvus cornix en las ciudades europeas, y su relación con la tasa de depredación sobre otros grupos de aves.

 

Bibliografía:

Crooks K.R., Suarez A.V., Bolger D.T., (2004). Aviana ssemblages along a gradient of urbanitation in a highly fragmented landscape. Biol. Conserv., 115, p 451-462.

Huntley, B.R.E., Gree, Y.C. Collingham S., Willis, G. (2007). A Climatic Atlas of European Breeding Birds. Lynx Edicions, Barcelona, p 521.

Linnaeus C (1758) Systema Naturae Per Regna Tria Naturae, Secundum Classes, Ordines, Genera, Species, Cum Characteribus, Differentiis, Synonymis, Locis.

Madge S, Burn H (1994) Crows & Jays. A & C Black, London, U.K.

Mullarney K, Svensson L, Zetterström D, Grant P (1999) Collins Bird Guide.

Harper Collins, London

Poelstra J. (2013) The Genetics of Speciation and Colouration in Carrion and Hooded Crows. Digital Comprehensive Summaries of Uppsala Dissertations from the Faculty of Science and Technology 1088

Tomialojc, L., Stawarcxy T., (2003): The Avifauna of Poland, distribution, numbers and trenes. Tom II. Polskie Towarzystwo Przyjaciol Przyrody “pro Natura”. Wroclaw, p 870.

Sauer, F. (1985). Aves terrestres. Guías de Naturaleza Blume.

Sovinc, A. (1994): Zimski orinitoloski atlas Slovenije. Tehniska zalozba Slovenisje, Ljubljana, p 452.

Vogrin, M. (2003): Common Magpie Pica pica, Western Jackdaw Corvus monedula and Hooded Crow Corvus cornix in some towns in North-eastern Slovenia (Central Europe). Online J. Biol. Sci. 3, p 688-693.

Vrezec, A. (2010) Historical occurrence of the Hooded/Carrion Crow (Corvus cornix/corone) in urbana reas of Europe with emphasis on Slovenia. Annales Ser. His. Nat. 20.2010.2, p 131-140

Zduniak, P. (2005). Forced regurgitation with tartar emetic as an effective and safe method to study diet composition in hooded crow nestlings. European Journal of Wildlife Research, 51: 122-125.

Zduniak, P., Kosicki, J. Z., Goldyn, B. 2008. Un-paint it black: Avian prey as a component of the diet of nestling Hooded Crows Corvus cornix. Belgian Journal of Zoology, 138: 85-89.

Zduniak, P. (2009) Reproductive success of the Hooded Crow Corvus cornix population in relation to variable hydrological conditions in a flooded river valley (W Poland). Ardeola 56(1), p 13-24.