Primeros pollos de mirlo anillados de 2014

La primavera 2014 va entrando poco a poco y en un descanso de las lluvias que bañan Madrid estos días he podido realizar la primera jornada de anillamiento de la estación. Aunque ya teníamos algunos datos de los primeros pollitos de mirlo volantones hace un par de semanas, hoy he podido capturar para anillamiento científico el primero del año en Madrid.

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El resto de la jornada, marcada por la lluvia, sólo me ha dejado abrir las redes durante un par de horas, durante las cuáles se han capturado un mosquitero común (Phylloscopus collybita), un mirlo común adulto (Turdus merula) y uno de los últimos petirrojos (Erithacus rubecula) que quedan por marcharse al norte a criar.

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La carraca Itziar ya está en el Congo

El pasado 26 de junio de 2013, se marcó con un emisor un ejemplar de carraca (Coracias garrulus) cuando se encontraba criando en la oquedad del muro de una casa abandonada en Huesca. Todo ello gracias al programa Migra, que gracias a la colaboración entre SEO y la Fundación Iberdrola ha conseguido marcar a varios ejemplares de esta y otras especies para poder seguir su rastro detalladamente en su viaje a África durante el invierno.

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Itziar, nombre con el que se ha bautizado al ejemplar, alcanzó la costa africana a finales de septiembre, y ya en noviembre llegó al Tchad, donde pasó la última quincena de noviembre. Poco después alcanzó Namibia, de donde no se ha movido hasta el pasado 13 de marzo de una zona de sabana como ésta:

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En 4 días ha recorrido algo más de 2000 kilómetros, y ahora espera en el Congo para regresar hacia el norte. Las carracas no suelen llegar a España hasta bien entrado el mes de abril, momento en el cuál comienzan a formarse las parejas, por lo que a Itziar le queda aún tiempo para llegar a nuestra Península y pisar tierra en Europa. Puedes consultar todo el viaje en directo de este y otros ejemplares en la web http://www.migraciondeaves.org/

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Sigue en directo la Webcam del halcón peregrino en Madrid

El año pasado criaron en la ciudad de Madrid 7 parejas de halcón pregrino (Falco peregrinus). Una de ellas lo viene haciendo en la azotea del Museo de América, lugar en el cuál se ha habilitado una caja nido con webcam. Gracias a la SEO podemos seguir en directo la evolución del nido.

A día de hoy, la hembra se encuentra incubando y lo hará durante 28-32 días. En este enlace puedes acceder directamente a la webcam:

http://www.seo.org/webcam-halcon-peregrino-madrid/

Biología de la reproducción del halcón peregrino:

El mismo lugar o nicho es usado año tras año para anidar y existe en ello una extraña fidelidad como sucede con muchas especies de pájaros, de tal modo que pueden estar anidando en un pequeño saliente de un acantilado, aunque allí cerca haya otros que a nuestros ojos son lugares más cómodos y menos peligrosos por lo anchos y protegidos. El ornitólogo inglés John Walpole-Bond, a quien se cita aquí con frecuencia y cuyas apreciaciones se siguen en gran parte, es posiblemente quien ha realizado una más completa observación de los nidos de Halcón Peregrino, dando detalles verdaderamente curiosos que serán incluidos de forma resumida. Anida en un grande y alto acantilado marino o en un roquedo de montaña y aprovechando un borde, saliento o la parte llana de un estribo o contrafuerte, un gran agujero, hendidura, el espacio entre la pared del acantilado y algún pináculo rocoso ligeramente saliente. En esta última situación se ven muy pocos nidos y muchos están en agujeros o en grietas. Solamente muy pocos están en lugares auténticamente espaciosos. En 200 nidos examinados por Walpole-Bond uno estaba en un espacio de 1,20 x 1,20 metros, pero la mayoría no tenían más de un metro cúbico. Cada pareja ocupa una amplia zona y rara vez se establece en idéntico sitio para hacer el nido, cambiando a otro de las proximidades. Cada pareja puede tener hasta diez lugares favoritos para establecerse, pero realmente sólo uno o dos son los preferidos. Nunca una pareja abandona su zona y se introduce en la colindante. El Halcón Peregrino no construye nido y sí únicamente en la mayoría de los casos una pequeña oquedad en el suelo. Sólo de forma ocasional usan un lugar que antes ya fue utilizado por otra cualquiera de las especies de aves que habitualmente viven en acantilados o rocas de montaña. Los agujeros escarbados en el suelo rara vez tienen un diámetro superior a 20 cm. y una profundidad media de 5 cm. La mayor parte del polvo y la tierra removida está formada por huesos de pájaros que se han pulverizado durante cientos de generaciones después de que los halcones los hayan ido dejando allí. El pequeño agujero para el nido suele estar colocado en el centro de la parte más ancha del saliente o entrante del acantilado y sucede a menudo que el lugar es tan estrecho que justamente cabe allí esta oquedad y el halcón incuba en una posición bien incómoda, sobresaliendo a veces su plumaje por el borde de la repisa.

Poco antes de que el primer huevo sea puesto, la hembra frecuenta el lugar y se sienta en el nido vacío tal como si ya estuviera incubando. La puesta normal es de tres o cuatro huevos, aunque no son raras las de dos y también se ha encontrado alguna de 5 huevos. Ratcliffe (1962) en las puestas examinadas por él en Gran Bretaña, encontró que cuatro puestas eran de 2 huevos, cincuenta de 3 huevos y cuarenta y cuatro de 4 huevos, lo que da un promedio de 3,4 para aquel país. Los huevos son dejados con intervalos de 2 ó 3 días, rara vez de 4. Los largos períodos se atribuyen a hembras que crían por primera vez. La puesta no siempre tiene lugar en las primeras horas de la mañana sino que puede continuar hasta las primeras horas de la tarde. Una vez completada la puesta, los huevos no tocan uno con otro, estando uniformemente separados entre sí de manera que si son cuatro forman un cuadrado perfecto y si tres un triángulo. Walpole-Bond se entretuvo alguna vez en disponer los huevos de forma que se tocasen unos a otros. Pero examinado el nido más tarde ya el halcón los había separado geométricamente. Parece ser que la particular anatomía de los halcones necesita esta colocación especial en la incubación y W. Bond señala que no conoce a ninguna otra especie que esté sometida a tal condicionamiento. La coloración de los huevos varía ampliamente en la tonalidad general entre pardo anaranjado y marrón rojizo con manchas más oscuras. Su forma es ovalada y ancha en general y el promedio de medidas para los correspondientes a la subespecie peregrinus que dan Brown y Amadon para 300 huevos es de 52 x 40,9 mm. Formon (1969) para Francia, en 35 huevos medidos obtuvo un promedio de 51,9 x 41,5 mm., probablemente la misma subespecie Witherby da para 100 huevos en colección británica un promedio de 51,8 x 41 mm. Las puestas suelen comenzar en la segunda semana de abril, aunque se conocen fechas anteriores. En la costa cantábrica no ponen hasta lo últimos días de abril. La incubación es efectuada por ambos sexos y la hembra realiza la mayor parte de la tarea siendo alimentada por el macho que varias veces al día se acerca al lugar con una presa, llamando a la hembra que deja el nido y sale a su encuentro, recibiéndola en el aire de sus patas o cogiéndola al vuelo cuando aquél la suelta, tal como hacen los aguiluchos. El macho puede también aportar presas a una repisa próxima o a la misma del nido donde son recogidas por la hembra.

La incubación comienza con la puesta del segundo o tercer huevo y en todo caso antes de estar completada. Dura de 28 a 32 días, existiendo con frecuencia notables diferencias en el tamaño entre el pollo nacido el primero y el último. Al nacer están cubiertos con un plumón de color blanco crema, muy ralo, con calvas a veces, que es luego sustituido por otros dos, el último muy espeso y que les da a los pollos la apariencia de estar enfundados en una chaqueta de piel de color grisáceo por encima y amarillento pálido por debajo. A los 10-15 días ya comienzan a nacerles las plumas que llevan en las puntas mechones del plumón primitivo y que no destacan bien hasta los 18 días de vida, mostrándose entonces la bigotera de los carrillos como una mancha marrón. A las tres semanas los jóvenes empiezan a realizar ejercicios con las alas y a partir de este momento permanecen mucho tiempo solos en el nido, realizando el primer vuelo a los 35-42 días de nacer. La hembra pasa casi todo el día fuera del nido, pero viene a dormir al anochecer y también se hace presente por cortos períodos durante el día, en los cuales aprovecha para alimentar a las crías con las presas que el macho ha traído, haciéndolo primero con el pollo más desarrollado de forma muy lenta y como estudiada, pero mucho más rápido y como nerviosa con los otros pollos más pequeños. Cuando el macho llega con presas al nido y la hembra está ausente, también él ceba y en presencia de aquélla suele también despedazar la presa, aunque es entonces ella la que ceba. Al final de la reproducción, las presas se acumulan en el nido y son entonces los mismos jóvenes quienes las descuartizan y comen.

Durante el período de la cría la agresividad natural de estos halcones se acrecienta, en especial en las hembras, que acometen a todo intruso que se acerca al nido, sean seres humanos o animales, dándoles aletazos y muchas veces clavándoles las uñas. Según mencionan Brown y Amadon los perros que se aproximan al acantilado son especialmente irritantes para los halcones, que los atacan y hacen huir aterrorizados clavándoles las uñas en la espalda. Cualquier pájaro, Cuervo, Aguila, Gaviota o Ratonero que pasa cerca del nido de los halcones, puede ser perseguido inmediatamente por el macho o la hembra aunque ésta es en general mucho más agresiva. Los ataques suelen ir acompañados por agudos chillidos y en ocasiones los halcones golpean a otros pájaros y les arrancan plumas. R. Elósegui (1974) señala que cada vez que un buitre pasa cerca del nido de Halcón Peregrino, sale la hembra en persecución suya, huyendo aquél con toda la rapidez que puede, aunque con frecuencia sufre roturas en las plumas de las alas como consecuencia de los impactos del furioso pájaro. Muchas veces los buitres deben abandonar sus nidos al ser continuamente hostigados por los halcones. Estos ataques, en estimación de Elósegui pueden ir dirigidos con éxito contra aves de presa tan formidables y agresivas a su vez como el Aguilá-azor Perdicera Hieraaetus fasciatus. El presenció cómo una de éstas que llevaba un gazapo en sus garras, fue obligada a soltarlo por una pareja de halcones que se apoderaron en pleno vuelo de la presa que caía al vacío. No obstante estas apreciaciones de Elósegui, el Aguila-azor Perdicera mata con frecuencia halcones comunes y en especial son víctimas de ella los que están educados para la cetrería. Brown y Amadon citan casos en los que los persistentes ataques de los halcones han molestado de tal forma a águilas que anidaban próximas a ellos que aquéllas abandonaron el nido.

Después de salir del nido los jóvenes halcones a los 35-42 días de su nacimiento, permanecen durante uno-dos meses en la zona de cría y son enseñados a cazar por los adultos. Con una atenta observación y sin necesidad de fijarse en la coloración del plumaje pueden descubrirse los jóvenes por la torpeza con que se conducen los primeros días, sobre todo, comparando su vacilante vuelo con el de los adultos. Cuando éstos traen alguna presa, unas veces la sueltan en el aire para que los jóvenes la cojan al vuelo, cosa que no siempre consiguen, pero en la mayoría de los casos los adultos se dirigen a un posadero con ella y allí ceban a los jóvenes como si aún estuvieran en el nido.

Cada año salen de los nidos un promedio de dos o tres jóvenes y prácticamente el Halcón Peregrino no tiene más enemigo en la Naturaleza que el propio hombre. Sin embargo, Formon (1969) considera como grandes enemigos, en especial de los jóvenes halcones, al Búho Real Buho buho y al Azor Común Accipiter gentilis. También al Gato Montés Felis sylvestris para quien muchos nichos de Halcón Peregrino situados en la montaña son accesibles. Hoy la tasa de reproducción no puede calcularse con un carácter general, sino sólo para zonas individuales desde que la creciente contaminación está produciendo una considerable esterilidad y destrucción de los huevos como luego se verá. Provisionalmente puede estimarse que cada pareja cría de forma que alcancen un año de edad, por lo menos dos pollos. La expectativa de vida de un Halcón Peregrino que ha superado la inmadurez, puede llegar a ser de 12 años en casos excepcionales, pero normalmente el promedio de vida de los halcones sexualmente maduros no supera 2-3 años.

Primeros vencejos comunes detectados en la Comunidad de Madrid

La migración pre-nupcial del vencejo común (Apus apus) empieza a hacerse notar en el centro de la Península, y ya empiezan a verse los primeros ejemplares.

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Recordemos que recientemente se ha marcado con geolocalizador un ejemplar reproductor de Madrid antes de su viaje a África, por lo que sabemos exactamente la ruta que siguió en su viaje al continente africano.

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Descubre el recorrido completo y la historia de este individuo aquí: http://www.seo.org/2013/11/11/donde-estan-nuestros-vencejos-en-invierno/

Nueva publicación: Barras de estrés e infección bacteriana

Las barras de estrés son malformaciones visibles en las plumas de aves que se producen durante el crecimiento de las plumas. Las causas de formación de estas barras son poco conocidas. En este estudio la presencia de la infección bacteriana por Campylobacter jejuni en 302 palomas urbanas (Columba livia) ha sido utilizada como un indicador del estrés fisiológico y se correlacionó dicho estrés con la abundancia de la presencia de barras. La prevalencia total de la infección por Campylobacter en estas aves fue de 24,5%.

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La infección bacteriana es igualmente frecuente en las aves jóvenes y adultas, pero los machos presentaron una prevalencia ligeramente mayor que las hembras. Fueron también más abundantes en las aves jóvenes que en las adultas, especialmente entre los machos jóvenes. Las palomas con infección con Campylobacter tenían más barras que las aves no infectadas. Estos resultados sugieren que el estado fisiológico del ave podría ser un factor de estrés externo tan importante en la aparición de estas barras y que los parásitos pueden jugar por tanto un papel en la formación de las barras. informacion[at]ebd.csic.es: Jovani et al (2014) Fault bars and bacterial infections. J Ornithol. Doi 10.1007/s10336-014-1054-8

Adquiere el artículo completo aquí: http://link.springer.com/article/10.1007%2Fs10336-014-1054-8

Bienvenidos a El Diario De Las Aves

Mañana día 20 de marzo de 2014 a las 16:58, comienza la Primavera en el Hemisferio Norte.

Cientos de miles de aves llevan ya algunas semanas emprendiendo su camino hacia sus áreas norteñas de cría después de haber pasado este templado invierno en el sur.

Desde esta web, pretendemos acercarte algunos de los aspectos más interesantes sobre la biología de las aves a través del estudio de su reproducción y sus migraciones, y con ayuda del anillamiento científico como herramienta fundamental para el conocimiento de su ecología.

Gracias de antemano por comenzar esta aventura con El Diario de las Aves.